Fonso tiene 47.000 fotos en el móvil. Una captura de la factura del vermú de las fiestas de Tinéu de 2017, un pantallazo de una oferta del gimnasio que nunca usó, un bocadillo de queso a medio comer y el bizcochón de la pandemia. Su amigo Hilario lo escucha, lo aguanta y, con la paciencia justa, le pone nombre a lo que tiene: un diógenes digital de manual.
El término no es nuevo, pero la realidad que describe sí se ha disparado. Los móviles actuales ofrecen tanto almacenamiento, y las fotos cuestan tan poco hacerlas, que acumular miles de imágenes sin criterio se ha convertido en algo casi automático. Lo que antes era un álbum de fotos con cincuenta instantáneas elegidas ahora es una galería de decenas de miles de archivos que nadie mira, nadie ordena y nadie borra.
El diálogo que firma Maxi Rodríguez en su web retrata con humor y en asturiano esta costumbre cada vez más extendida. Fonso defiende cada imagen como si fuera un documento histórico. Hilario le recuerda que guardar no es lo mismo que recordar, y que vivir mirando hacia atrás tiene un coste: perder de vista lo que pasa ahora.
Detrás de la broma hay algo más serio. La acumulación digital no es inocua. Un móvil saturado va lento, la búsqueda de una foto concreta se convierte en una tarea imposible y, paradójicamente, los recuerdos más importantes quedan enterrados bajo miles de archivos sin valor. La consultora Marie Kondo, que menciona Hilario en el texto, construyó toda una filosofía alrededor de una idea sencilla: si algo no te aporta nada, suéltalo.
Pero soltar cuesta. Especialmente cuando cada imagen está asociada a un momento, una persona o una sensación. El problema no es la foto del bocadillo de queso en sí, sino lo que representa: la dificultad de distinguir entre un recuerdo que merece guardarse y un archivo que simplemente ocupa espacio.
Hilario cierra la conversación con una frase que mezcla la filosofía de bar con la lucidez de quien ya ha pasado por eso: a cierta edad, mejor preocuparse por salir bien en las radiografías que en las fotos. Fonso, claro, ya está mirando la siguiente imagen.