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AMPA de Llaranes rechaza la construcción de un segundo comedor escolar en Avilés

La asociación de padres expresa preocupación porque la nueva instalación separaría a niños de Infantil y Primaria en el colegio público de Llaranes

Por Redacción El Diario Joven·miércoles, 12 de agosto de 2026Actualizado hace 15 min·5 min lectura·4 vistas
Ilustración: AMPA de Llaranes rechaza la construcción de un segundo comed · El Diario Joven

La Asociación de Madres y Padres (AMPA) del Colegio Público de Llaranes, en Avilés, ha trasladado su firme oposición a la propuesta del Ayuntamiento de construir un segundo comedor escolar dentro del centro. Según la organización, esta medida generaría una división mayor entre los alumnos de Educación Infantil y los de Educación Primaria, algo que consideran negativo para la convivencia y el ambiente escolar.

Los responsables del AMPA muestran su "profundo malestar y absoluto desacuerdo" ante esta iniciativa municipal que, en su opinión, acaba fomentando diferencias entre los niños por edades, lo que podría repercutir en la integración dentro del centro educativo. La propuesta para la instalación de un nuevo comedor responde a un plan de mejora de las infraestructuras escolares, pero ha generado críticas por sus consecuencias sociales en la comunidad escolar.

Actualmente, el Colegio de Llaranes cuenta con un comedor único que acoge a todos los estudiantes que hacen uso del servicio, permitiendo que los niños de diferentes cursos interactúen durante ese tiempo. En cambio, la nueva infraestructura avanzada por el Ayuntamiento de Avilés dividiría este espacio en dos comedores separados, uno destinado para Infantil y otro para Primaria. La AMPA sostiene que este tipo de segregación va en contra de la filosofía de convivencia y cohesión que deben promover las escuelas públicas.

Esta preocupación se enmarca en un contexto más amplio sobre las políticas educativas promulgadas por el ayuntamiento local y la Consejería de Educación del Principado de Asturias, que están desplegando inversiones para mejorar la accesibilidad y adaptación de las escuelas públicas a las nuevas necesidades, incluyendo obras de construcción y ampliación de espacios. Sin embargo, la respuesta del AMPA evidencia que la comunidad escolar también demanda que las reformas respeten la dinámica social y educativa, no solo los aspectos estructurales o logísticos.

El Colegio Público de Llaranes es un centro con una matrícula que supera los 300 alumnos, dividido entre Educación Infantil y Primaria. La dirección del colegio, por su parte, ha reconocido que existe un aumento de la demanda del comedor escolar, lo que ha motivado la necesidad de optimizar el uso del espacio para ofrecer un mejor servicio. Aun así, también admite la importancia de mantener un ambiente integrador en el tiempo de la comida.

Diversos pedagogos y expertos en educación coinciden en que los periodos de descanso y comida son momentos clave para fomentar el desarrollo social de los menores, favoreciendo la convivencia, la colaboración y la empatía. Así, separaciones físicas estrictas pueden limitar esas interacciones espontáneas que fortalecen la comunidad educativa. En este sentido, la postura del AMPA refleja esa visión pedagógica que prioriza la interacción intergeneracional entre los niños.

El Ayuntamiento de Avilés, a través de su concejalía de Educación, ha indicado que la nueva instalación se diseñará con criterios modernos de funcionalidad y seguridad, y que la separación entre comedores pretende cumplir con normativa y garantizar el confort de los usuarios. No obstante, no se han emitido declaraciones oficiales sobre si se evaluará el impacto social de esta decisión ni se barajan alternativas para mitigar las preocupaciones mostradas por las familias.

En años recientes, la ampliación o modificación de servicios escolares ha suscitado debates similares en otras localidades asturianas, donde se busca equilibrar la infraestructura con la cohesión comunitaria. Por ejemplo, algunos centros han apostado por comedores flexibles y espacios comunes para generar entornos abiertos y compartidos entre diferentes grupos de edad.

Esta disputa en torno al comedor se suma a la habitual tensión que existe entre las decisiones administrativas y las expectativas de las familias en cuanto a la calidad educativa, la atención personalizada y el sentido de pertenencia. Mantener un diálogo abierto entre AMPA, dirección escolar y Ayuntamiento será esencial para encontrar soluciones que satisfagan las necesidades técnicas y también sociales de la comunidad educativa.

Por lo pronto, el AMPA del Colegio de Llaranes anuncia que seguirá movilizándose para expresar sus argumentos y pide que el Ayuntamiento revise la planificación del segundo comedor, priorizando la integridad del alumnado y la convivencia. Este reclamo refleja la importancia que la sociedad confiere a la escuela como espacio no solo de aprendizaje, sino también de encuentro y desarrollo social.

Fuentes como el Ayuntamiento de Avilés y la Consejería de Educación del Principado de Asturias ofrecen más detalles sobre los planes de mejora de infraestructuras escolares en la región.

Este debate pone de relieve la necesidad de equilibrar inversión pública, normativa y objetivos pedagógicos en las escuelas, un reto que implica a todos los implicados: familias, gestores educativos y administraciones.

En definitiva, la polémica alrededor del comedor escolar de Llaranes ejemplifica las complejidades actuales en la gestión educativa local, donde cada cambio debe evaluarse tanto en términos materiales como humanos para que la escuela siga siendo un espacio integrador y acogedor para todos sus alumnos.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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