El Alimerka Oviedo Baloncesto firmó este miércoles una de sus actuaciones más sólidas de la temporada al imponerse al Palmer Basket Mallorca por 89-74 en un partido que los ovetenses controlaron prácticamente desde el primer minuto. La victoria permite al equipo entrenado por Javi Rodríguez consolidar su presencia en los puestos de playoff con un balance de 17 victorias y 13 derrotas, uno de los mejores registros de su reciente historia en la competición.
El duelo quedó encarrilado en el primer cuarto, donde el Alimerka Oviedo desplegó un baloncesto de alta intensidad ofensiva que dejó sin respuesta al conjunto balear. Los asturianos sacaron diferencias con claridad en esos primeros diez minutos, poniendo la primera piedra de una victoria que nunca estuvo en peligro real. El equipo de Javi Rodríguez mostró fluidez en el juego exterior e interior, aprovechando cada posesión con criterio y convirtiendo a un ritmo que el Mallorca no fue capaz de igualar.
El segundo cuarto trajo consigo algunos instantes de menor intensidad por parte del Oviedo, con ciertos signos de relajación que permitieron a los visitantes recortar ligeramente distancias. Sin embargo, la ventaja acumulada en el primer periodo era suficientemente amplia como para absorber ese bache sin que la victoria corriera riesgo alguno. Los asturianos llegaron al descanso con el marcador a su favor y con la dinámica del partido bien bajo control.
Tras la reanudación, el Alimerka Oviedo recuperó la solidez del arranque. La segunda mitad fue un ejercicio de gestión inteligente: sin especular, pero tampoco forzando situaciones innecesarias. El equipo mantuvo una intensidad defensiva que impidió al Mallorca iniciar cualquier remontada seria y siguió sumando en ataque con la eficacia que había mostrado desde el inicio. El resultado final de 89-74 refleja con fidelidad el dominio ovetense a lo largo de los cuarenta minutos.
Los protagonistas del partido
Dos jugadores destacaron por encima del resto en la noche asturiana. Raúl Lobato fue uno de los motores del equipo en el apartado anotador, liderando con criterio las acciones ofensivas y mostrando una inspiración que resultó determinante para construir la ventaja en los primeros compases. A su lado, Greg Parham II completó una actuación de alto nivel, contribuyendo tanto en la dirección del juego como en la producción ofensiva, y confirmando que se ha convertido en una de las piezas clave del esquema de Javi Rodríguez.
La dupla formada por ambos jugadores ha sido uno de los factores que explica el buen momento de forma que atraviesa el Alimerka Oviedo en el tramo final de la temporada regular. El equipo ha encontrado en ellos la chispa necesaria para sostener su nivel competitivo en los momentos decisivos del calendario.
Un playoff cada vez más cerca
La victoria frente al Mallorca no es un resultado aislado, sino la continuación de una trayectoria que ha ido creciendo a lo largo de la temporada. Con 17 triunfos y 13 derrotas, el Alimerka Oviedo Baloncesto ha construido uno de sus mejores registros recientes en la liga y se sitúa en una posición muy favorable de cara a la fase final de la competición. La permanencia en playoff, que parecía un reto exigente al inicio del curso, se ha convertido en un objetivo prácticamente consolidado con varias jornadas aún por disputarse.
El club asturiano compite en la Liga LEB Oro, la segunda categoría del baloncesto español, donde la lucha por los puestos de playoff es especialmente intensa dado el nivel parejo de los equipos que la integran. Lograrlo con este margen de victorias supone un mérito notable para una plantilla que ha sabido sobreponerse a los momentos difíciles y mantener la regularidad suficiente para estar entre los mejores.
El próximo encuentro del Alimerka Oviedo será una nueva oportunidad para seguir sumando y, en función de los resultados del resto de rivales, podría permitir al equipo cerrar matemáticamente su presencia en la postemporada. La afición asturiana tiene motivos para el optimismo: el equipo está respondiendo en los momentos clave y llega a la recta final de la temporada regular con confianza, con argumentos y con la experiencia acumulada de una temporada que, pese a sus altibajos, apunta a terminar con buena letra.