Vodafone España y Masorange han retomado conversaciones para evaluar la posible creación de una empresa conjunta mayorista que gestione la red móvil compartida, conocida como RANco (Radio Access Network Company). Aunque las negociaciones están aún en una fase inicial, el proyecto podría generar importantes ahorros al unificar la infraestructura que sirve a las bases de clientes de ambos operadores.
Esta iniciativa también podría permitir a Zegona, que posee al 100 % Vodafone España, monetizar parte de su participación en la red conjunta, en línea con lo que hizo con sus dos empresas mayoristas de fibra, PremiumFiber y Fiberpass, creadas junto a Masorange y Telefónica respectivamente. Zegona logró sumar alrededor de 1.800 millones de euros gracias a estas operaciones, mientras que Masorange destinó 3.200 millones obtenidos a reducir deuda.
Las empresas mayoristas de infraestructuras como una RANco son atractivas para inversionistas a largo plazo, como fondos de infraestructuras y aseguradoras, dado que generan ingresos estables por los contratos de alquiler de red con operadores. Por ejemplo, el fondo soberano de Singapur, GIC, participa con un 25 % en PremiumFiber, y AXA-BNP tiene un 40 % en Fiberpass.
Sin embargo, para avanzar con esta alianza, Vodafone y Masorange tendrían que comprometerse a utilizar la red común durante décadas, normalmente un contrato de unos 30 años renovable. Este compromiso de largo plazo aseguraría la rentabilidad para captar deuda o atraer inversores. Pero también limitaría las opciones de Vodafone, pues sus clientes quedarían ligados a la red conjunta, dificultando su posible integración en una red unificada con Telefónica en caso de que fuera adquirida por esta última.
Por ello, los analistas consideran que un acuerdo RANco entre Vodafone y Masorange podría reducir significativamente la probabilidad de que Telefónica compre Vodafone España, ya que la fusión buscaría precisamente unificar redes para mejorar sinergias y eficiencia, algo imposible tras una alianza previa con Masorange.
Este avance en las negociaciones se interpreta como una señal de que la operación de compra de Vodafone por parte de Telefónica está, por ahora, atascada o enfriada. Este contexto se refleja en la reciente caída del valor en bolsa de Zegona, que representa el valor económico de Vodafone España, cuyo precio se deslizó un 19 % entre mayo y julio.
El nuevo interés en una RANco también puede entenderse como una estrategia de Zegona para presionar a Telefónica a acelerar la adquisición. Por su parte, Telefónica podría estar a la espera de que se resuelva la compra de la teleco francesa SFR por sus competidores, lo que marcará el tono de los reguladores europeos hacia la consolidación en el sector.
El CEO de Masorange, Meinrad Spenger, niega actualmente un proyecto abierto para la RANco, aunque la reapertura discreta de los contactos indicaría que esta posibilidad aún se valora. Su negativa pública a esta alianza fue interpretada como un apoyo indirecto a la compra de Vodafone por Telefónica, ya que la reducción de operadores beneficiaría a Masorange en términos de competencia y concesiones regulatorias.
La consolidación del sector de las telecomunicaciones español sigue siendo incierta y volátil. La compra de Vodafone España por Telefónica se mantiene como una opción real, aunque las diferencias en el precio y los condicionantes regulatorios siguen siendo obstáculos. La evolución del mercado bursátil y las decisiones de inversores serán clave para definir el futuro de ambos operadores en el corto y medio plazo.
Para seguir la evolución del mercado de telecomunicaciones y las operaciones corporativas, puede consultarse la información publicado por Expansión o los análisis del sector en Cinco Días.
Este escenario muestra la complejidad y las múltiples estrategias que emplean los operadores para optimizar recursos, monetizar activos y posicionarse ante posibles movimientos de fusión o adquisición en un mercado cada vez más competitivo y regulado.