Por primera vez desde que existen registros, una tecnología renovable ha ocupado el primer puesto en el ranking de fuentes que más han contribuido a cubrir el aumento de la demanda energética global. Según el informe anual de tendencias del sector publicado por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la energía solar fotovoltaica representó más de un 25% del incremento total de la demanda mundial de energía en 2025, desbancando por primera vez al gas natural de esa posición de liderazgo.
La demanda energética global creció un 1,3% el año pasado, por debajo del 2% registrado en 2024, pero dentro de ese crecimiento moderado destaca el papel protagonista de las renovables. La demanda de electricidad, por su parte, avanzó a un ritmo mucho más acelerado, un 3%, más del doble que la demanda energética en su conjunto. Los factores detrás de ese disparo eléctrico son concretos: el auge del vehículo eléctrico y la multiplicación de centros de datos, dos tendencias que no muestran señales de desaceleración.
El gas retrocede, el petróleo se frena y el carbón resiste a duras penas
El gas natural, que durante años encabezó el crecimiento de la demanda por su papel en la generación eléctrica, quedó en segunda posición con un 17% de la contribución al incremento energético global. Su consumo creció apenas un 1% en 2025, frente al 2,8% de 2024, arrastrado por los elevados precios que marcaron buena parte del ejercicio. Aun así, esa subida modesta fue superior a la del resto de combustibles fósiles.
El petróleo mantuvo su tendencia de debilitamiento estructural. El incremento fue de 650.000 barriles diarios adicionales, por debajo de los 750.000 de 2024 y muy lejos de la media anual de 1,4 millones de barriles entre 2010 y 2019. La electrificación del transporte tiene mucho que ver: las ventas de coches eléctricos crecieron un 20% el año pasado y ya representan uno de cada cuatro vehículos matriculados en el mundo. La AIE anticipa que en 2026 la demanda de petróleo caerá por primera vez desde la pandemia, con una bajada estimada de 80.000 barriles diarios, en parte por el impacto del cierre del estrecho de Ormuz en los precios.
El carbón avanzó un 0,4% en 2025, con una contribución al crecimiento energético del 9%, equivalente a la de la energía eólica. Las tendencias, sin embargo, son divergentes según el país. China e India redujeron su uso de carbón —la primera gracias a las renovables y la nuclear, la segunda por un monzón más intenso y temprano—, mientras que Estados Unidos lo incrementó para generar electricidad en sustitución de un gas que cotizaba caro.
La electricidad avanza y los datos muestran dónde está el futuro
El sector eléctrico sigue ganando peso en el mix energético global. En 2025 se instalaron nuevas capacidades de generación solar fotovoltaica equivalentes a 600 teravatios hora (TWh), hasta alcanzar un total acumulado de 2.700 TWh, lo que supone el 8% de toda la electricidad generada en el mundo. Un hito que hace apenas una década habría parecido difícil de alcanzar.
China sigue siendo el motor de la demanda eléctrica mundial. Su consumo de electricidad creció un 5% en 2025 —tras el 7% de 2024— y representó más de la mitad del incremento global. La refrigeración fue uno de los factores principales. A nivel global, los centros de datos aumentaron su consumo eléctrico un 17%, con Estados Unidos como principal epicentro de ese crecimiento. Los vehículos eléctricos, por su parte, dispararon su demanda eléctrica un 38%.
Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, subrayó en la presentación del informe que la electrificación de las economías es ya una "tendencia inequívoca" y llamó a los gobiernos a priorizar la resiliencia y la diversificación energética para gestionar la volatilidad de los mercados y garantizar un suministro seguro y asequible.
Las emisiones marcan un nuevo récord pese a las buenas noticias renovables
A pesar del avance de las energías limpias, el balance climático de 2025 no fue positivo. Las emisiones globales de CO2 del sector eléctrico crecieron alrededor de un 0,4%, y el total de emisiones causantes del calentamiento global alcanzó un nuevo récord histórico, superando los 38.000 millones de toneladas. China, el mayor emisor del mundo, logró reducir sus emisiones gracias a la expansión de las renovables y la energía nuclear. Estados Unidos, en cambio, las aumentó al recurrir más al carbón para la generación eléctrica.
Las fuentes de bajas emisiones —renovables, biocombustibles y nuclear— cubrieron el 60% del incremento de la demanda energética global en 2025. Un dato que muestra el avance de la transición energética, aunque también evidencia que el camino hacia la descarbonización total todavía es largo. El informe de la AIE deja claro que la dirección está marcada, pero que el ritmo necesita acelerarse si se quieren cumplir los objetivos climáticos globales.