Ryanair ha superado la cifra de 10.000 empleados en España y anuncia una inversión de hasta 700 millones de euros para la construcción de un centro de reparación y mantenimiento de motores en Sevilla, que creará unos 600 puestos de trabajo permanentes.
Esta expansión se produce a pesar del pulso abierto con Aena por las tasas aeroportuarias, que ha llevado a la aerolínea irlandesa a reducir su volumen de pasajeros en territorio español por primera vez desde que inició operaciones.
Según datos facilitados por Ryanair, la plantilla en España representa ya un tercio del total mundial, con 10.022 empleados registrados a comienzos de julio, cifra que alcanza su pico estacional durante el verano. Esta apuesta por España se traduce en un fuerte compromiso con la presencia local más allá de las operaciones aéreas.
El plan de Sevilla, que está en negociaciones avanzadas con la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Sevilla y otras autoridades locales, buscará internalizar el mantenimiento complejo de motores, una función que actualmente se externaliza. Este proyecto se une a otro de similares características en Wroclaw (Polonia), con la intención de que ambos comiencen a funcionar entre finales de 2028 y mitad de 2030.
El centro en Sevilla se sumará a otras instalaciones ya existentes como laboratorios y talleres, que emplean alrededor de 1.400 personas en Madrid y Sevilla dedicadas a mantenimiento técnico y desarrollo tecnológico. La última apertura fue un hangar de mantenimiento en Madrid en mayo, que supuso una inversión de 25 millones de euros y que aumentó la capacidad para atender ocho aviones simultáneamente.
Además, en Madrid Ryanair ha abierto un centro de formación para tripulantes, pilotos e ingenieros con una inversión de 130 millones, considerado uno de los más avanzados del sur de Europa. También opera Travel Labs, un centro de innovación digital donde se trabaja en inteligencia artificial, ciberseguridad y análisis de datos.
En cuanto al empleo, el grueso de la plantilla está en operaciones de vuelo y de tierra, con casi 4.650 empleados en actividades como handling, repostaje, facturación o atención al cliente, y cerca de 4.000 tripulantes y pilotos. En los últimos años, la empresa ha incrementado su plantilla en España un 4,5%, concentrando el 32% del total global, muy por encima de países como Reino Unido, Italia o Irlanda.
En paralelo, Ryanair mantiene un conflicto legal con Aena sobre las tarifas aeroportuarias entre 2022 y 2026. La aerolínea impugna sistemáticamente las tasas aprobadas por la CNMC, cuestionando el trato de costes vinculados al Covid y controles fronterizos. Esta disputa podría continuar a la espera de la aprobación del Documento de Regulación Aeroportuaria 2027-2031, que definirá las futuras inversiones y tarifas.
Ryanair es el principal cliente de Aena en términos de pasajeros y tasas, desembolsando más de 700 millones anuales. La aerolínea ha reducido vuelos en aeropuertos pequeños alegando que las tasas afectan la rentabilidad, una postura que el operador aeroportuario niega. A pesar de ello, Ryanair refuerza su presencia y capacidad en España con uno de sus mayores planes de inversión en Europa.
El contexto se complejiza con la competencia de easyJet, cuyo futuro depende de la guerra de ofertas entre firmas de inversión. Mientras tanto, Ryanair centra su estrategia en reducir costes y extender su flota, que espera crecer hasta 800 aviones para 2034, reforzando su apuesta por España como uno de sus principales mercados laborales y de desarrollo industrial.
Este movimiento estratégico amplía la infraestructura técnica y humana de Ryanair en España, posicionando al país como un núcleo fundamental en la red europea del grupo, tanto en términos de empleo como de innovación tecnológica y operativa.
Para más detalles, se pueden consultar las declaraciones de Michael O'Leary en Expansión y los reportes oficiales en Aena y Ryanair.