La mayor gestora de renta fija del mundo, Pimco, con más de 2,26 billones de dólares bajo gestión, ha lanzado un aviso claro sobre uno de los activos que más ha crecido en los últimos años: el crédito privado. Sus dos principales ejecutivos coincidieron esta semana en Londres en descartar un colapso sistémico, pero advirtieron de que los inversores van a llevarse decepciones en forma de rentabilidades muy inferiores a las prometidas.
El consejero delegado de la firma, Emmanuel Roman, fue directo en una conferencia de inversiones celebrada en la capital británica: el riesgo sistémico queda descartado, pero el mercado tiene un problema de fondo. Según Roman, muchos inversores han entrado en estos activos sin interiorizar una regla básica de las finanzas: a mayor rentabilidad esperada, mayor riesgo asumido, y en este caso ese riesgo se llama iliquidez. Es decir, cuando el inversor necesita recuperar su dinero, puede que el mercado no le permita hacerlo con facilidad ni en el momento deseado.
Un mercado que ha crecido demasiado rápido
El crédito privado es, en esencia, financiación concedida por gestoras e inversores institucionales fuera del sistema bancario tradicional. Durante años de tipos de interés ultrabajos o negativos, este segmento del mercado se convirtió en una alternativa muy atractiva para quienes buscaban rendimientos superiores a los de la renta fija convencional. El resultado: un mercado global que hoy vale alrededor de 3,5 billones de dólares, según diversas estimaciones del sector.
Pimco reconoce que ese crecimiento tiene un parecido incómodo con otras burbujas del pasado. Cuando un segmento del mercado se expande muy rápido, los estándares de concesión de crédito tienden a relajarse. Prestamos que en condiciones normales no habrían superado el filtro de riesgo, han acabado financiados bajo la presión de colocar capital en un mercado en ebullición. El problema no es nuevo, pero sí es relevante.
El director de Inversiones de la gestora, Daniel J. Ivascyn, concretó el escenario más probable: rentabilidades del 3%, 4% o 5% donde los inversores esperaban un 8%. Y en caso de recesión, incluso por debajo. La combinación de posibles pérdidas vinculadas a la disrupción tecnológica ligada a la inteligencia artificial, junto con un entorno de estanflación sostenida, complica el panorama. En un contexto así, los activos ilíquidos financiados con deuda se vuelven especialmente vulnerables.
La presión de los reembolsos y el efecto dominó
Uno de los focos de tensión más inmediatos es el de los reembolsos. En las últimas semanas, inversores especialmente en Estados Unidos han intentado recuperar cantidades significativas de sus posiciones en fondos de crédito privado. Este tipo de activo, por su naturaleza, no permite salidas inmediatas como sí ocurre con un fondo de inversión cotizado o una acción en bolsa. Cuando muchos inversores quieren salir a la vez, la gestión se complica.
Hay además un vínculo preocupante con el mundo del capital riesgo o private equity. Muchas de las operaciones de compra apalancada realizadas por gestoras de este sector en los últimos años se financiaron con crédito privado. Ahora, con dificultades para desinvertir y con los mercados más exigentes, esas operaciones presionan a la baja la calidad de las carteras de crédito privado que las financiaron. El Fondo Monetario Internacional y otros organismos han advertido en informes recientes sobre los riesgos de opacidad e interconexión en este mercado.
Oportunidades para quien tenga músculo financiero
Sin embargo, Pimco no lee el escenario únicamente como una amenaza. Ivascyn señaló que la presión de liquidez obligará a algunos inversores a vender posiciones aunque no sea el momento ideal. Eso, en la jerga financiera, se llama venta forzada, y suele crear oportunidades de compra a precios atractivos para quienes tienen balance sólido y liquidez disponible. La propia gestora reconoció estar activa en la búsqueda de esas oportunidades, aunque sin detallar operaciones concretas.
El mensaje de fondo de Pimco es, en realidad, un recordatorio de algo que el mercado a veces olvida cuando los ciclos son alcistas: no existe rentabilidad alta sin riesgo equivalente. El crédito privado ha vendido durante años una narrativa de retornos atractivos con riesgo controlado. La gestora estadounidense cree que 2025 va a poner a prueba esa narrativa, y que los inversores menos informados o menos preparados para la iliquidez son los que más sufrirán las consecuencias. No será una crisis, pero tampoco será indoloro.