La alianza OPEP+, compuesta por 21 países y liderada por Arabia Saudí y Rusia, se plantea aumentar su producción petrolera en agosto por quinta vez consecutiva. Esta decisión se abordará en una teleconferencia este domingo entre los ministros de energía de Arabia Saudí, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán, según informó la sede de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en Viena.
El incremento que se baraja ronda los 188.000 barriles diarios, una cifra similar a la de meses anteriores, con el objetivo de continuar devolviendo al mercado los volúmenes de crudo retirados durante 2023 de forma gradual. Sin embargo, estos aumentos han tenido un impacto limitado hasta ahora, debido a la caída involuntaria de la producción en varios miembros por conflictos en Oriente Medio, especialmente en Irak, Irán, Arabia Saudí y Kuwait.
La disminución acumulada superaba los 10 millones de barriles diarios en abril, sin incluir las reducciones en la producción rusa por los ataques ucranianos a infraestructuras energéticas, según datos consolidados por la agencia Efe y la propia OPEP. La reciente firma de un memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán ha mantenido el alto el fuego vigente y ha alentado expectativas de mayor estabilidad en la región, lo que ha influido en la recuperación de los precios del petróleo.
El barril de Brent cerró la última semana en 72,12 dólares, un 42% menos que el pico de 126 dólares alcanzado a finales de abril. El petróleo de referencia de la OPEP ha pasado de 146,05 dólares en marzo a 69,33 dólares recientemente, reflejando la mejora en la situación del mercado. Otro factor que ha contribuido al descenso del precio es la reapertura parcial del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Aunque el tráfico marítimo aún no se ha normalizado completamente, su restablecimiento genera optimismo sobre el suministro.
Es probable que, por primera vez en meses, los incrementos pactados por OPEP+ comiencen a aplicarse de forma efectiva. Aun así, expertos advierten que la completa normalización del flujo de petróleo del golfo Pérsico tomará tiempo. Además, la oferta global crece con el aumento en la producción de países fuera de la alianza como Estados Unidos, Brasil, Venezuela, Argentina, Guyana y Canadá, lo que genera inquietud por un posible exceso de crudo en el mercado.
Esta preocupación se ve alimentada por la decisión de Emiratos Árabes Unidos, que desde mayo opera al máximo de su capacidad tras salir de la OPEP, y la solicitud formal de Irak para ampliar su cuota de producción. Irak es el segundo mayor productor dentro de la OPEP, con entre 3 y 3,4 millones de barriles diarios.
El analista Linh Tran, de XS.com, señala que el mercado amenaza con pasar de una escasez temporal a un exceso de oferta, un escenario que podría presionar los precios a la baja y complicar las estrategias de los países productores.
Desde su formación en 1960 por países como Arabia Saudí, Venezuela, Irán, Irak y Kuwait, la OPEP ha evolucionado y en 2016 consolidó la alianza OPEP+ con otros diez países, incluyendo a Rusia, México y Kazajistán, para coordinar mejor la producción mundial de petróleo y controlar la estabilización del mercado global.
Este contexto internacional, marcado por conflictos regionales, fluctuaciones en la oferta y acuerdos diplomáticos, determina las decisiones estratégicas de la OPEP+ en un mercado que sigue siendo altamente sensible a eventos geopolíticos y económicos.