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La OCDE alerta: el IRPF sube en España sin que lo vote nadie

La progresividad en frío elevó la cuña fiscal española al 41,4% en 2025, seis puntos por encima de la media de la OCDE.

Por Carlos García·miércoles, 22 de abril de 2026Actualizado hace 2 min·4 min lectura·2 vistas
Ilustración: La OCDE alerta: el IRPF sube en España sin que lo vote nadie · El Diario Joven

La factura fiscal de los trabajadores españoles volvió a encarecerse en 2025 sin que el Gobierno aprobara ninguna subida de impuestos formal. El mecanismo responsable tiene nombre técnico —progresividad en frío— y funciona de manera casi invisible: cuando los salarios suben para compensar la inflación pero los tramos del IRPF no se actualizan, el contribuyente acaba tributando como si ganara más en términos reales aunque su poder adquisitivo apenas haya mejorado. Así lo recoge el informe Taxing Wages 2025 de la OCDE, publicado este miércoles, que analiza la carga impositiva sobre las rentas del trabajo en las 38 economías más avanzadas del planeta.

Los números del organismo son concretos. El salario bruto medio en España se situó en 32.678 euros en 2025, un 3,8% más que el año anterior. Con una inflación del 2,6%, el trabajador medio ganó, sobre el papel, 1,2 puntos de poder de compra bruto. Sin embargo, el tipo impositivo medio personal aumentó un 1,5%, lo que absorbió esa mejora y la convirtió en una pérdida neta de capacidad adquisitiva real una vez descontados los impuestos.

La cuña fiscal: qué es y por qué importa

La herramienta que utiliza la OCDE para medir todo esto es la llamada cuña fiscal, que calcula la diferencia entre lo que le cuesta un trabajador a la empresa —salario bruto más cotizaciones patronales— y lo que ese mismo trabajador recibe en mano tras pagar el IRPF y sus propias cotizaciones sociales. En España, para un trabajador soltero sin hijos con salario medio, esa brecha alcanzó el 41,4% en 2025, tres décimas más que en 2024 y más de seis puntos por encima de la media de los países de la OCDE, que se quedó en el 35,1%.

El desglose del incremento muestra que el IRPF aportó 0,25 puntos al alza de la cuña, mientras que las cotizaciones sociales a cargo del empleador sumaron otros 0,05 puntos. En este segundo bloque, el informe señala específicamente el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), la cotización adicional aprobada para reforzar la sostenibilidad del sistema de pensiones, como uno de los factores que presiona al alza los costes laborales.

España no es una excepción dentro del panorama internacional: la carga fiscal sobre el trabajo subió en 24 de los 38 países de la OCDE durante 2024, completando así cuatro años consecutivos de incrementos generalizados. El caso más extremo fue el del Reino Unido, donde la cuña fiscal se disparó 2,45 puntos porcentuales por mantener congelados los umbrales del impuesto sobre la renta mientras los sueldos crecían en términos nominales. Estonia (1,94 puntos) y Alemania (1,34 puntos) también registraron subidas destacadas. En el conjunto de la OCDE, el aumento promedio fue de 0,15 puntos.

La estructura del impuesto en España, un sistema de contrastes

Al radiografiar el sistema tributario español, la OCDE identifica varios rasgos que lo diferencian del resto. El peso más elevado recae en las cotizaciones a la Seguridad Social a cargo de la empresa, que representan el 23,4% de los costes laborales totales, frente al 13,5% de media en el conjunto de la organización. El IRPF ocupa el segundo lugar con un 13,1%, ligeramente por debajo de la media del club (13,4%), mientras que las cotizaciones del trabajador se sitúan en el 5%, también por debajo del promedio del 8,1%.

El informe destaca además una característica particular del sistema español en la parte baja de la escala salarial: la reducción por obtención de rendimientos del trabajo, un incentivo fiscal que en 2025 se ha reforzado para rentas netas inferiores a 19.747 euros anuales, genera un salto muy brusco en la progresividad al inicio de la escala. Gracias a esta medida, España es uno de los países de la OCDE donde el impuesto crece más rápido al principio de la distribución salarial, según reconoce el organismo. La cuña fiscal pasa del 37,9% para quienes ganan el 67% del salario medio, al 41,4% para el salario medio y al 46,2% para rentas equivalentes al 167% del promedio nacional.

Sin embargo, el mismo estudio advierte de una paradoja: existen puntos concretos en la escala de ingresos donde el tipo marginal efectivo puede escalar hasta el 70%. Ocurre cuando una pequeña subida salarial hace que el trabajador pierda simultáneamente el acceso a deducciones o ayudas sociales vinculadas al nivel de renta, lo que desincentiva en la práctica aceptar ciertos aumentos de sueldo.

En el extremo opuesto, las rentas altas se benefician del tope máximo de cotización a la Seguridad Social, fijado en 58.914 euros anuales para 2025. A partir de ese umbral, el tipo marginal de las cotizaciones cae de forma abrupta, lo que reduce el efecto redistributivo del sistema en la parte superior de la tabla salarial. Un mecanismo que, según la propia OCDE, establece una asimetría notable entre cómo trata el sistema fiscal español a quienes ganan poco y a quienes ganan mucho.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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