El incendio forestal de Los Gallardos, localizado en Almería, ha devastado hasta ahora unas 6.600 hectáreas y ha dejado un saldo de 12 víctimas mortales. Este sábado el dispositivo de emergencia ha decidido pasar a una fase de "ataque" directa contra el fuego, tras un cambio favorable en las condiciones meteorológicas.
El cambio climático ha traído consigo una disminución del viento y un aumento en la humedad relativa, creando lo que el consejero andaluz de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, denomina una "ventana de oportunidad extraordinaria" para intentar controlar el incendio de forma más efectiva, según informa Efe. Hasta el momento, los trabajos se habían centrado principalmente en labores defensivas para proteger poblaciones y zonas más vulnerables.
Este cambio en la estrategia de combate contra las llamas supone que, por primera vez desde el inicio del siniestro el jueves por la tarde, los equipos de extinción podrán actuar de manera directa para detener el avance del fuego. La mejora en el clima también ha permitido la reincorporación de hasta ocho medios aéreos a las tareas de extinción durante la mañana del sábado, mientras que el resto de la flota de aviones y helicópteros permanece en alerta para apoyar las labores cuando sea necesario.
A pesar de la dimensión del incendio bajo la situación operativa 2, el avance del fuego no ha puesto en peligro nuevas zonas urbanas, por lo que no se han registrado nuevos desalojos tras los llevados a cabo en diversos diseminados y barrios cercanos como La Alameda, El Chive o El Marchal, así como en municipios aledaños como Lubrín, que permaneció totalmente confinado. En total, alrededor de 1.405 personas fueron desplazadas y la mayoría se encuentran alojadas en el pabellón de deportes de Garrucha.
Las labores de búsqueda continúan activas ante la existencia de siete denuncias por desaparición y 23 personas aún no localizadas, según ha comunicado la Junta de Andalucía. Los equipos de emergencia trabajan en las zonas afectadas para asegurar que no quedan afectados sin atender.
El Ministerio de Defensa, a través de la Unidad Militar de Emergencias (UME), mantiene desplegados unos 220 efectivos y 70 medios materiales, con especial actividad durante la noche donde se realizaron misiones de ataque directo, vigilancia de puntos calientes y perimetración del incendio. Por su parte, el Infoca dispone de un fuerte dispositivo con 134 efectivos sobre el terreno, ocho camiones autobomba y maquinaria para contener las llamas.
La evolución favorable del incendio ha permitido reabrir la Autovía A-7 a las 3:00 horas entre los kilómetros 709 y 714, que había estado cerrada tras el inicio del fuego. No obstante, la Guardia Civil mantiene el corte en la AL-6109 para evitar riesgos y facilitar la labor de los equipos de emergencia, instando a los conductores a usar rutas alternativas.
Por otro lado, el departamento de biología del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil trabaja en el análisis genético de las muestras recogidas en la zona para identificar formalmente a las víctimas recuperadas hasta ahora.
Este incendio, uno de los más devastadores en la región en los últimos años, ha puesto en alerta la capacidad de respuesta ante desastres naturales en Andalucía, resaltando la importancia de la vigilancia meteorológica y la coordinación entre las diferentes agencias y cuerpos de seguridad para minimizar daños humanos y ambientales.
Las autoridades continúan monitorizando la situación mientras los equipos de emergencia intensifican sus esfuerzos para controlar completamente el fuego y evitar su propagación a nuevas áreas.