Hawái ha implementado un nuevo tramo del impuesto sobre la renta con una tasa del 13% para aquellos residentes que ganan más de un millón de dólares anuales. Esta medida forma parte de un paquete legislativo aprobado para hacer frente a una severa crisis fiscal derivada de un recorte cercano a los 3.000 millones de dólares en ayudas del gobierno federal. El gobernador Josh Green firmó esta iniciativa, denominada SB 3125, como una "pausa estratégica" en la reducción progresiva de impuestos que el estado venía aplicando.
La principal motivación tras este cambio fiscal es garantizar la continuidad de servicios públicos esenciales que se encontraban gravemente amenazados por la disminución de fondos. Entre los programas afectados figuran el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) y Medicaid, que sostienen a numerosas familias con menor poder adquisitivo en las islas.
El gobernador Green explicó que el objetivo es evitar que la carga de la crisis recaiga sobre la clase trabajadora, que ya enfrenta un elevado coste de vida en sectores como la vivienda, la alimentación y los servicios públicos. Por ello, la reforma mantiene los alivios fiscales para contribuyentes con ingresos medios y bajos: las parejas con ingresos conjuntos de hasta 350.000 dólares y los individuales que ganan hasta 175.000 dólares continuarán beneficiándose de las exenciones vigentes.
Impacto en sectores empresariales y energéticos
Como parte del ajuste para equilibrar las cuentas, el paquete también elimina o reduce gradualmente algunos créditos fiscales que incentivaban la inversión empresarial, incluyendo iniciativas del sector de energías renovables. Esta decisión ha generado preocupación en Hawái, donde la transición hacia energías limpias es un objetivo estratégico de largo plazo.
Para mitigar este efecto, Green confirmó que su administración está explorando alternativas mediante inversiones público-privadas y no descarta nuevas leyes para mantener estos incentivos sin comprometer los recursos estatales antes de 2027. "Esta ley es un enfoque prudente para garantizar la estabilidad financiera y proteger a los ciudadanos más vulnerables", afirmó.
Más medidas para afrontar la crisis
El impuesto a los millonarios es solo un componente de un plan más amplio para evitar el deterioro de los servicios en Hawái. En la misma sesión legislativa, se aprobaron otras disposiciones importantes como la restitución urgente de fondos estatales para suplir la suspensión temporal del programa SNAP, y la continuidad de la asistencia médica local para personas que perdieron cobertura federal debido al cierre de gobierno en 2025.
Además, se facilitaron cambios para aliviar los problemas en el transporte y la cadena de suministro. Por ejemplo, se redujo la edad mínima para conducir camiones comerciales de 19 a 18 años bajo supervisión, para paliar la falta de conductores. También se modificó la gestión portuaria para acelerar la llegada de suministros esenciales a las islas.
Este nuevo enfoque fiscal y administrativo en Hawái refleja la compleja realidad del archipiélago, donde convive una importante riqueza vinculada al turismo con notables retos sociales y económicos. Al gravar a los más pudientes y proteger a los más vulnerables, el gobierno busca salvaguardar el equilibrio social y financiero que sostiene la vida diaria en este paraíso bajo presión.
Para más detalles del paquete legislativo pueden consultarse los textos oficiales de la Asamblea Legislativa de Hawái. Asimismo, el análisis del impacto en los programas sociales está disponible según informes federales del SNAP y Medicaid.