Ignacio Galán, máximo responsable de Iberdrola, lanzó un nuevo pulso al modelo del sector eléctrico español durante la última junta general de accionistas. El presidente pidió la escisión clara entre las dos actividades de Red Eléctrica de España (REE), la filial de Redeia que controla el monopolio de la red de alta tensión en España. Galán calificó esta separación como clave para abrir el negocio de las líneas troncales a la competencia y al capital privado.
Actualmente, Redeia posee el control exclusivo sobre la gestión de la red de transporte de alta tensión y la operación del sistema eléctrico, una combinación que mantiene por ley y que incluye, además, una participación pública del 20% del Estado. Esta estructura agrupa la función de servicio público con un negocio que es operativo y rentista, ya que redes y operación están bajo el paraguas de una misma entidad cotizada que invierte en múltiples mercados.
Galán denunció que esta dualidad no existe en otros países donde Iberdrola opera. "En España, REE continúa con la exclusividad en la gestión y operación, mientras que en otros territorios estas actividades están claramente divididas y abiertas a la inversión externa", apuntó. Iberdrola lleva años intentando impulsar esta separación, no solo por razones de competencia sino también para evitar conflictos de interés que afectan a la eficiencia del sistema eléctrico.
Esta demanda se enmarca además en un contexto de tensión creciente entre las grandes eléctricas y Redeia. Iberdrola afronta varios litigios relacionados con la gestión de la red, alimentados por episodios como el reciente apagón eléctrico que puso bajo lupa el control y la resiliencia de la infraestructura. Galán y su compañía defienden que una separación nítida permitiría una mejor transparencia y competencia efectiva en el sector.
Además, esta propuesta coincide con el informe reciente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que recomendó incrementar la separación entre los negocios regulados y no regulados dentro de Red Eléctrica para evitar distorsiones en el mercado. La CNMC explicó que la mezcla de roles dentro de REE limita la competencia y desincentiva la inversión privada en infraestructuras eléctricas.
El planteamiento de Iberdrola incluye que la gestión de las redes de alta tensión pase a ser un negocio abierto, siguiendo experiencias exitosas en otros mercados europeos donde la competencia en la gestión de estas infraestructuras ha favorecido la innovación y bajado costes para los consumidores.
Por ahora, el monopolio de REE sobre la red eléctrica es protegido por regulaciones nacionales que obligan a mantener esta funcionalidad dentro de una única entidad. Sin embargo, la presión política y de los grandes actores del sector podría llevar a un cambio normativo que reactive el debate sobre la privatización parcial de este segmento.
En un momento en que el sistema eléctrico busca modernización y mayor eficiencia para alcanzar objetivos de sostenibilidad y transición energética, la cuestión sobre quién gestiona las infraestructuras críticas gana nueva relevancia. Separar la operación del sistema de la propiedad y gestión de la red de alta tensión aparece como una fórmula para mejorar la competencia, disminuir riesgos y atraer capital privado al sector.
El futuro de Red Eléctrica y su estructura corporativa sigue siendo un tema de debate abierto entre reguladores, empresas y el Estado, que debe decidir hasta qué punto se abre este mercado hasta ahora reservado exclusivamente a una entidad semipública. La propuesta de Galán pone sobre la mesa una posible hoja de ruta para reformar este modelo y adaptar el sector eléctrico español a las tendencias internacionales.