Los mercados bursátiles están en máximos históricos, pero los expertos niegan que esto refleje complacencia o exceso de optimismo. Durante la sesión de finanzas y banca del VII Foro Internacional de Expansión, líderes del sector financiero en España analizaron las causas de esta recuperación y los riesgos que persisten.
Luis Megías, responsable de BlackRock para España y Portugal, señala que los mercados son eficientes y están en una etapa de adaptación frente a la incertidumbre actual. La volatilidad sigue presente y es inherente a la rentabilidad; no se puede obtener ganancias sin asumir riesgos. Según Megías, el crecimiento económico que reflejan las bolsas está mayoritariamente ligado a la irrupción de la inteligencia artificial y su influencia positiva en los resultados empresariales, lo que justifica la valoración actual, especialmente en Estados Unidos.
En esta línea, Antonio Rodríguez Pina, presidente de Deutsche Bank España, indica que los mercados globales gozan de liquidez y transparencia. Los programas de estímulo tras la pandemia y la expansión monetaria han impulsado economías desarrolladas, especialmente las de EE.UU. y China. Destaca una capacidad de adaptación importante de estas grandes economías ante la transformación digital e industrial que representa la IA, considerada por los inversores más sofisticados como un factor de seguridad.
El auge de las fusiones y adquisiciones a nivel global también responde a la necesidad de grandes inversiones para adoptar tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial. El tamaño y la escala se vuelven claves en esta nueva era tecnológica, según Rodríguez Pina.
Por su parte, Yang Kaiyu, presidente de la Cámara de Comercio e Inversiones de China en España y country manager de ICBC, reconoce una incertidumbre generalizada, pero subraya que la economía china continúa creciendo. Además, los lazos comerciales y de inversión entre China y Europa, y concretamente con España, se están fortaleciendo, con ejemplos visibles en sectores como el automóvil, infraestructuras y energía.
Para captar esta oportunidad, Megías insiste en la necesidad de incrementar la inversión en Europa, especialmente en proyectos ligados a la transición energética, que demandarán trillones de dólares en las próximas décadas. Sin embargo, advierte que Europa debe mejorar su agilidad normativa y cultura financiera para conseguirlo, y que su mercado de capitales es aún pequeño en comparación con el estadounidense.
Rodríguez Pina muestra escepticismo sobre la capacidad de Europa para alcanzar a Estados Unidos. Señala que Europa representa solo un 12% de la capitalización bursátil global, frente a un 60% de EE.UU., y critica la falta de grandes compañías tecnológicas europeas entre las líderes mundiales. Esto evidencia una ineficiencia estructural que limita el crecimiento económico y tecnológico europeo.
La velocidad con la que avanza la inteligencia artificial es sin precedentes en la historia. Megías explica que esta transformación se desarrolla en tres fases: inversión en infraestructuras (data centers, chips y energía), inteligencia y gestión de datos, y finalmente aplicaciones y soluciones basadas en IA que impactarán toda la economía. Esta progresión es la que los mercados están anticipando y que mantiene los índices en máximos.
Este escenario también genera una concentración del poder en el sector tecnológico, que se está convirtiendo en el eje central de los servicios a los que dependemos hoy en día, con acceso privilegiado al financiamiento necesario para mantener su crecimiento, explica Rodríguez Pina.
La conclusión del foro es que, lejos de una burbuja o una visión complaciente, los mercados se adaptan a un entorno de cambio profundo marcado por la inteligencia artificial y la tecnología, mientras enfrentan desafíos regulatorios y económicos para no perder competitividad frente a EE.UU. y China.
Para profundizar: los análisis de BlackRock, las perspectivas de Deutsche Bank España, y las relaciones comerciales entre China y España ofrecen un marco fiable para entender este contexto.