Eurostar ha decidido actualizar las especificaciones de sus nuevos trenes para que puedan funcionar en condiciones de calor extremo, capaces de operar a temperaturas de hasta 55 °C. Este cambio responde a la creciente frecuencia y duración de olas de calor que se han registrado en Europa occidental, un fenómeno que se espera se intensifique con el avance del calentamiento global.
La actualización de los trenes, anunciada por la consejera delegada Gwendoline Cazenave, amplía el rango térmico de 45 °C a 55 °C, un nivel de temperatura que actualmente es habitual en zonas como Arabia Saudí. Según Cazenave, esta modificación era necesaria porque Europa y Reino Unido podrían experimentar climas estivales similares para mediados de siglo, con olas de calor más tempranas y prolongadas.
El contrato original de Eurostar con el fabricante francés Alstom, por un valor aproximado de 2.000 millones de euros, incluye hasta 50 nuevas unidades que circularán especialmente a través del Eurotúnel. Estos trenes, algunos de ellos de dos plantas, están previstos para entrar en servicio a finales de esta década y contar con una vida operativa de alrededor de 30 años. La posibilidad de alterar las especificaciones técnicas antes de finalizar el pedido permitió a Eurostar incorporar este nuevo requerimiento de resistencia térmica.
Este ajuste tiene un impacto directo en la elección de materiales y el diseño del sistema de aire acondicionado, clave para garantizar la seguridad y confort durante períodos con temperaturas extremas. Además, la empresa ha modificado su operativa para responder a las condiciones cambiantes del clima, implementando medidas como un incremento de las instalaciones de mantenimiento para los sistemas de climatización y la distribución de agua embotellada a los pasajeros durante las olas de calor.
Las olas de calor recientes en Europa occidental han sido históricas, con temperaturas que en Reino Unido superaron los 37 °C en junio, y condiciones similares registradas en países como Francia y Bélgica. Europa es la región que más rápido se está calentando a nivel global. Datos de la Oficina Meteorológica del Reino Unido proyectan que para 2060 el verano será notablemente más cálido y seco, con máximas que podrían superar los 40 °C, temperatura que pasó de ser algo excepcional a una expectativa habitual.
El panorama climático obliga a replantear la infraestructura ferroviaria y los planes de gestión del transporte. El Comité de Cambio Climático británico ha alertado sobre la falta de preparación del país para enfrentar plenamente el impacto del calentamiento global, señalando la necesidad de renovar servicios públicos y sistemas para adaptarlos a estas nuevas condiciones.
Para hacer frente al calentamiento, Eurostar también ha desarrollado un "Plan Solsticio" que incluye revisiones diarias de los sistemas de aire acondicionado y mayores capacidades para reparar rápidamente cualquier fallo. Asimismo, se han reforzado los mecanismos de comunicación para gestionar retrasos vinculados al calor en las vías, aunque estos elementos se escapan a su control directo.
Más allá de adaptarse al cambio climático, Eurostar destaca el potencial económico del fortalecimiento de las conexiones ferroviarias entre Reino Unido y Europa, que podrían generar hasta 40.000 empleos y aportar 2.800 millones de libras anuales a la economía británica. Sin embargo, la compañía pide al Gobierno un compromiso a largo plazo que garantice estabilidad en reglamentos y tarifas para que este crecimiento sea sostenible.
El compromiso de Eurostar no solo muestra una respuesta práctica a los riesgos climáticos, sino que refleja una tendencia que el sector del transporte deberá seguir para garantizar la resiliencia de sus infraestructuras frente a un futuro incierto y cada vez más cálido. Para más detalles, el reporte completo puede consultarse a través del Financial Times.