Los hermanos Ángel y Javier Escribano, dueños de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), han vendido íntegramente su participación del 14,3% en Indra, valorada en torno a 1.320 millones de euros al cierre del mercado. Con esta operación, abandonan también el consejo de administración de la empresa española de tecnología y defensa.
La venta se realizó mediante una colocación acelerada que finalizó tras la jornada bursátil en la que las acciones de Indra subieron un 4,8%, cerrando en 52,34 euros. La participación, gestionada a través de Advanced Engineering & Manufacturing, representaba 25,26 millones de acciones.
Este movimiento despeja definitivamente el camino en la compleja relación entre EM&E e Indra, en particular tras la salida de Ángel Escribano como presidente ejecutivo de Indra hace poco más de un mes. La dimisión se produjo tras la presión del Gobierno y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), principal accionista de Indra con un 28%, que buscaba eliminar el conflicto de interés derivado de que Ángel Escribano simultaneara cargos ejecutivos y accionariado en ambas compañías.
La compra inicial de EM&E en Indra se remonta a mayo de 2020 con un 3% de participación, con la intención de escalar hasta poder disponer de representación en el consejo. A lo largo de los tres años siguientes, la familia fue aumentando su porcentaje hasta el 14,3%, convirtiéndose en el principal accionista privado y el segundo en generales, solo tras SEPI.
Las tensiones crecieron en torno a la posible fusión entre Indra y EM&E para crear un gigante de defensa terrestre capaz de responder a la creciente demanda en este sector. No obstante, la negociación quedó paralizada cuando EM&E decidió retirar su oferta, en parte por las tensiones generadas por la presión institucional para aclarar los posibles conflictos de interés.
José Vicente de los Mozos, consejero delegado de Indra, confirmó en la última presentación de resultados que fue EM&E quien abandonó la mesa de negociaciones. De reanudarse, Indra está dispuesta a retomar el análisis de la integración, que aportaría capacidades industriales y contestaría la importante cartera de pedidos, que supera los 20.000 millones de euros a cierre de marzo.
Desde su entrada en Indra, EM&E obtuvo una plusvalía cercana a los 940 millones de euros, fruto de la significativa revalorización bursátil de Indra. No obstante, al tratarse de una colocación acelerada que suele implicar un descuento del entre el 3% y el 5%, el valor efectivo de la operación podría situarse cerca de los 1.255 millones de euros.
Los títulos de Indra se mantienen en máximos históricos, impulsados por importantes adjudicaciones en el sector defensa y resultados financieros robustos, lo que ha llevado a la compañía a mejorar sus previsiones estratégicas para los próximos años. Este contexto ha sido favorable para que los Escribano ejecutaran la venta de una posición que comenzó siendo una apuesta moderada y que culminó en una de las operaciones accionarias más rentables del sector durante los últimos tres años.
La ruptura definitiva entre los Escribano e Indra marca el fin de un capítulo clave en la reconfiguración del sector español de defensa tecnológica. Queda por ver si la integración perseguida entre ambas compañías podrá retomarse en el futuro o si la operación permanecerá estancada, con un mercado cada vez más exigente y con enormes retos industriales por delante.
Para más detalles, puede consultarse el análisis en Expansión y las recientes declaraciones del consejero delegado en El Economista.