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Digi aplaza su salida a Bolsa por la volatilidad de los mercados

La teleco rumana mantiene el plan de cotizar en España pero espera mejores condiciones; su filial facturó 929 millones en 2024.

Por Carlos García·lunes, 27 de abril de 2026Actualizado hace 14 min·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: Digi aplaza su salida a Bolsa por la volatilidad de los merc · El Diario Joven

Digi Spain ha decidido posponer su salida a Bolsa en España. La teleco de origen rumano, cuarta operadora del país por cuota de mercado, ha descartado ejecutar la oferta pública de venta (OPV) en esta ventana temporal alegando exclusivamente la inestabilidad de los mercados de capitales. La decisión no implica abandonar el proyecto: desde la compañía insisten en que hay voluntad firme de llevarlo a cabo cuando las condiciones lo permitan.

Marius Varzaru, CEO de Digi Spain desde 2011, ha explicado que las conversaciones exploratorias con inversores arrojaron un resultado positivo. El apetito existía, pero el contexto macro lo desaconsejaba. La empresa seguirá vigilando la evolución de los mercados para identificar el momento adecuado. Entretanto, el plan de negocio se autofinancia: Digi dispone de líneas de crédito bancario para cubrir la diferencia entre el ebitda y el capex, y además cobrará este año 150 millones de euros procedentes del proyecto Sota, la venta de parte de su red de fibra a Onivia.

Una máquina de crecer con caja negativa controlada

El gran argumento de Digi ante los mercados es su modelo de crecimiento. La compañía cerró 2024 con 929 millones de ingresos, un avance acumulado del 20% desde 2023, una cuota del 13% en fibra óptica y del 12% en telefonía móvil. Pero al mismo tiempo genera caja negativa, algo que ha generado cierto escepticismo entre analistas.

Varzaru desgrana los números para contextualizar esa aparente contradicción. El ebitda atribuible a la base de clientes alcanzó los 175 millones en 2025. Restando los 76 millones de capex recurrente —el necesario para mantener redes y clientes en condiciones óptimas—, la caja operativa recurrente es positiva en 99 millones. El problema viene después: la compañía elige reinvertir esos recursos en desplegar más fibra propia, lo que denominan fibra Smart, sumando otros 341 millones en inversión de crecimiento durante 2025. El resultado neto es una caja negativa de 166 millones, pero deliberadamente elegida.

Hasta 2025, Digi ha desplegado fibra Smart en 13,7 millones de hogares, casi todos en entornos urbanos. El objetivo es llegar a 21 millones de hogares antes de 2030. Y la lógica es sólida: el 100% del crecimiento de clientes proviene precisamente de esas zonas con red propia, donde Digi puede ofrecer precios muy por debajo del mercado —fibra desde 10 euros al mes, frente a los 25 euros de la fibra alquilada a Telefónica—. La penetración media en hogares cubiertos con fibra Smart se sitúa ya en el 15,8%, pero en las zonas donde el despliegue lleva más tiempo, como Madrid —donde comenzaron en 2019—, algunos municipios alcanzan el 32% o 33%.

Margen al alza y red móvil propia

Otro punto de fricción con el mercado es la ambición en márgenes. Digi proyecta pasar de un margen ebitda del 18,9% en 2025 a superar el 30% en el medio plazo, acercándose a los niveles de operadores maduros. La explicación del CEO descansa en el apalancamiento operativo: la estructura de costes, basada en empleo propio, no escala al mismo ritmo que los ingresos. Cada cliente nuevo entra con un margen marginal superior al promedio, lo que empuja el margen agregado al alza de forma progresiva.

El primer semestre de 2025 ya reflejó el impacto negativo del primer año completo pagando el alquiler de la red cedida a Onivia (proyecto Sota), pero el segundo semestre repuntó con fuerza: margen ebitda del 21,6% frente al 15,8% del primero. La compañía espera alcanzar caja operativa positiva a finales de 2028 o principios de 2029.

Hay un segundo motor de mejora de márgenes: la red móvil propia. Digi comenzó a desplegar antenas en julio del año pasado y ya supera las 900 activas. El plan contempla llegar a 5.000 antenas en 2028 y a 10.000 en 2033, momento en el que podría capturar el 50% del tráfico móvil que genera internamente. El nuevo acuerdo con Telefónica introduce una parte de costes fijos en la estructura móvil, rompiendo el modelo 100% variable que tenía como operador móvil virtual (OMV). Eso significa que los nuevos clientes de móvil entran con mejor margen marginal, igual que ocurre con la fibra.

Deuda, 'churn' y consolidación: las preguntas del mercado

Sobre el endeudamiento, Varzaru sitúa el objetivo en un ratio de apalancamiento de en torno a 1,5 veces para 2030, incluso sin la ampliación de capital de 150-200 millones que llevaría aparejada la OPV. Sin esa inyección, el ratio se mantendría por debajo de 2 veces, financiado con recursos propios y crédito bancario.

El churn —la tasa de abandono de clientes— también ha levantado preguntas. Varzaru reconoce que existe una parte estructural: clientes que se mudan a zonas sin cobertura de fibra Smart y no encuentran una alternativa equivalente en precio. Pero también señala la presión competitiva: los grandes operadores estarían diseñando ofertas privadas, no publicadas en sus webs, dirigidas específicamente a retener o captar clientes de Digi. Según el directivo, no hay un problema de calidad de servicio detrás de esa fuga, sino una respuesta agresiva de la competencia ante el avance de la teleco rumana.

En cuanto a posibles movimientos corporativos, como una eventual compra de Vodafone España si Zegona decidiese desinvertir, Varzaru cierra la puerta sin violencia: Digi lleva 18 años creciendo de forma orgánica con gran eficiencia y cualquier opción inorgánica se evaluaría siempre comparándola con esa vía. Hasta ahora, ninguna operación de ese tipo ha superado ese listón interno.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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