La escalada geopolítica mundial ha reactivado con fuerza el sector de Defensa, impulsando a varias compañías españolas a reconsiderar sus metas estratégicas.
El Gobierno español ha elevado su presupuesto en Defensa al 2,1% del PIB este año, en línea con la presión de la OTAN para alcanzar el 5% a medio plazo y la postura de otros países aliados. Este cambio supone un vuelco tras años de recortes, generando un volumen sin precedentes de contratos para renovar ejércitos y adquirir tecnología militar avanzada.
El repunte ha dejado obsoletos muchos planes previos de las grandes empresas del sector, que se han visto obligadas a adaptar sus estrategias rápidamente a la demanda creciente, que abarca desde aviones y buques hasta drones, sistemas de ciberseguridad y comunicaciones.
Indra destaca como uno de los referentes en esta renovación. En marzo de 2024 lanzó su plan "Leading the Future", con ambiciones de alcanzar 6.000 millones en facturación para 2026 y 10.000 millones en 2030. Sin embargo, la gran cantidad de nuevos pedidos ha acelerado estas metas: ahora la compañía prevé alcanzar 7.000 millones en ingresos ya en 2026. Se espera que en octubre presente un plan actualizado, denominado "Scale Up", que reflejará esta mayor aceleración. Hisdesat, su filial espacial, también está trabajando en un nuevo plan para reforzar su posición europea.
Por su parte, Navantia, la empresa pública naval, ultima un plan estratégico con horizonte 2029. Dirigida por Ricardo Domínguez, la compañía apunta a recuperar la rentabilidad en 2027, dos décadas después. Se proyecta duplicar la facturación desde 1.528 millones en 2024 hasta cerca de 3.300 millones en 2027, con una cartera récord de 16.000 millones, el doble que actualmente. Esto se combinará con una fuerte inversión en I+D, con más de 500 millones comprometidos durante el período.
Otra destacada es Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), que con un plan hasta 2030 y en colaboración con Boston Consulting, pretende triplicar sus ingresos en cinco años. Ganaron contratos por más de 7.000 millones vinculados a vehículos militares y colaboran con Indra en varios proyectos. Aunque estaba planteada una fusión con Indra, el proceso está paralizado luego de tensiones entre las empresas y actores públicos.
Oesía también se ha movido con una revisión estratégica y la entrada de Nazca Capital en su capital con el 39%. Con un plan ambicioso para alcanzar 1.000 millones en ventas en 2030 —tras registrar 322 millones en 2025— y multiplicar por cinco su ebitda, apuesta por crecer internamente y en Europa, aprovechando además un fondo de capital riesgo de 150 millones.
Amper, que adquirió recientemente Teltronic por 225 millones, presentó un plan hasta 2028 con el objetivo de alcanzar 800 millones en ingresos y duplicar su cartera de pedidos hasta 1.300 millones. Su estrategia combina crecimiento orgánico e inorgánico, con varias adquisiciones en cartera.
Otras empresas como Santa Bárbara, Sapa o Sener también avanzan en sus planes adaptándose a las nuevas condiciones, mientras GMV reafirma su apuesta por mantener su independencia y reforzar su liderazgo en espacio y modernización militar.
Este contexto de crecimiento sin precedentes obliga a las empresas a no sólo ampliar sus ambiciones sino también a gestionar con eficacia una demanda que no deja de crecer, lo que redefine la hoja de ruta del sector defensa español para la próxima década.
Para más detalles, puede consultarse la información oficial en Expansión y las páginas corporativas de las empresas como Indra o Navantia.