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Comforsa reduce sus ventas un 5% por la desaceleración en EEUU en 2025

La siderometalúrgica catalana cierra un año difícil con un descenso en facturación y mantiene esperanzas de recuperación en 2026

Por Carlos García·lunes, 4 de mayo de 2026·5 min lectura·2 vistas
Ilustración: Comforsa reduce sus ventas un 5% por la desaceleración en EE · El Diario Joven

Comforsa, única empresa siderometalúrgica catalana 100% propiedad de la Generalitat a través de Avançsa, concluyó el ejercicio 2025 con una facturación de 63,3 millones de euros, lo que supone un descenso del 5% respecto al año anterior. A pesar de esta caída, la compañía logró un EBITDA positivo de 5,6 millones y un beneficio antes de impuestos de 592.218 euros, con caídas interanuales del 8% y 41%, respectivamente.

La caída en las ventas se atribuye principalmente al estancamiento de la economía estadounidense, mercado que en 2023 suponía el 40% del total de las ventas de Comforsa y que ha descendido hasta representar solamente el 15% en 2025. La empresa reconoce que los aranceles aplicados a sus productos han influido negativamente en esta pérdida de peso de EEUU dentro de su cartera.

En contraste, los mercados europeos han ganado protagonismo en los últimos dos años, pasando a constituir el 60% de las ventas, frente al 40% anterior. Entre los clientes europeos más destacados figuran fabricantes como Volvo Trucks y Gigant, ambos en el sector de vehículos pesados. También se mantienen otros mercados como México, Japón y Corea del Sur, que completan la distribución internacional de las exportaciones de la empresa.

Con sede y plantas en Ripoll y Campdevànol, en Girona, Comforsa emplea aproximadamente a 300 trabajadores. La compañía está especializada en la producción de grandes piezas metálicas para vehículos pesados, maquinaria de obras públicas, motores para embarcaciones y generadores para centros de datos, un sector que ha mostrado resistencia ante el complejo panorama industrial europeo.

Perspectivas y evolución trimestral

Durante el primer trimestre de 2026, Comforsa ha registrado un aumento del 20% en sus ventas interanuales, un indicador inicial que apunta hacia una posible recuperación tras el año complejo. Pese a la incertidumbre generada por la guerra en Oriente Próximo, las fuentes de la empresa se muestran optimistas sobre la evolución del ejercicio actual.

Este contexto positivo podría beneficiarse además de la futura aprobación de un contrato programa con la Generalitat, que originalmente se esperaba para otoño de 2025. El acuerdo contempla una inversión de 31 millones de euros durante tres años para modernizar y fortalecer las capacidades industriales de la compañía, aunque está aún en fase de revisión.

Rumores y estrategia de negocio

En septiembre de 2025 se conocieron contactos iniciales entre Comforsa e Indra, grupo cotizado que mostró interés en la empresa catalana. Sin embargo, desde Comforsa se ha aclarado que no ha habido avances concretos en esa línea y que la compañía actualmente no trabaja para el sector militar, aunque no descartan oportunidades futuras en este ámbito si surgen condiciones favorables.

Esta apertura estratégica podría ser clave para diversificar la base de clientes y reducir la dependencia de mercados afectados por barreras comerciales o coyunturas económicas adversas como los Estados Unidos.

Contexto industrial y mercado

La siderometalurgia es un sector industrial estratégico en Cataluña, con empresas que combinan tradición y tecnología avanzada para satisfacer nichos industriales específicos como el transporte pesado y la maquinaria especializada. Comforsa se posiciona en este espacio con una fuerte vinculación pública, lo que implica un compromiso con la sostenibilidad y el desarrollo regional.

El retroceso en EEUU refleja tendencias globales de proteccionismo y cambios en las cadenas de suministro que afectan a muchas industrias exportadoras de nuestro país. La volatilidad comercial y las tensiones arancelarias, especialmente en productos industriales y componentes metálicos, generan riesgos que las empresas deben gestionar desde la diversificación y la innovación.

En Europa, pese a los desafíos económicos, existe una apuesta por mantener la competitividad industrial, lo que favorece a empresas con proyectos de desarrollo y clientes de peso como los mencionados. La colaboración público-privada que encarna Comforsa puede ser una ventaja en este escenario para aprovechar recursos y facilitar la adaptación a nuevas demandas y tecnologías.

En definitiva, Comforsa afronta un momento de transformación, adaptando su modelo a un entorno más complejo y menos dependiente de EEUU, pero con oportunidades en sus mercados tradicionales e incluso emergentes.

Para más información sobre el impacto del comercio internacional en la industria española, se puede consultar el análisis del Ministerio de Industria y datos complementarios del Banco de España.

La empresa seguirá siendo un caso significativo de la resiliencia de la industria catalana, mostrando cómo las administraciones públicas pueden influir en la dirección de proyectos estratégicos a largo plazo.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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