La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha iniciado una investigación contra seis de los mayores bancos españoles: Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja. El análisis se centra en posibles prácticas anticompetitivas en el mercado hipotecario, en concreto en actos que podrían vulnerar el artículo 1 de la Ley de Defensa de la Competencia y el artículo 101 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, que impiden acuerdos que limiten la competencia.
A pesar de esta investigación, los datos muestran un mercado hipotecario con una competencia especialmente intensa en los últimos años. La banca ha incrementado significativamente el volumen de nuevas hipotecas, casi duplicando la cifra desde 2020. En 2025, la concesión superó los 83.000 millones de euros, frente a los 44.000 millones de 2020, según las estadísticas del Banco de España.
El crecimiento no se ha frenado en 2026, pues en el primer cuatrimestre la concesión de hipotecas creció más de un 4% respecto al mismo período del año anterior. Este dinamismo se mantiene en un contexto marcado por el conflicto en Oriente Próximo, que no ha afectado la actividad hipotecaria, la cual está cerca de alcanzar niveles similares a los de antes de la crisis de 2008.
Además del aumento en el número de contratos, la competencia entre entidades ha provocado una fuerte reducción en los tipos de interés. En abril, el tipo medio de las hipotecas se situó en el 2,80%, más de un punto porcentual por debajo del promedio de la zona euro (3,84%). Desde abril de 2025, la diferencia entre la banca española y la europea se ha ampliado en más de 10 puntos básicos, lo que indica que los bancos están reduciendo márgenes para atraer clientes.
Este sacrificio en el margen no responde a una actuación altruista por parte de la banca. La oferta hipotecaria potente funciona como una puerta de entrada para captar clientes, a quienes se les ofrece una amplia gama de productos adicionales como seguros, tarjetas de crédito o fondos de inversión, con la intención de fidelizarlos a largo plazo. El Instituto Nacional de Estadística (INE) estima que una hipoteca para vivienda en España dura una media de 25 años, un periodo durante el que la relación cliente-banco puede ser muy rentable.
El esfuerzo en la reducción de precios también ha ayudado a contener las tensiones derivadas de la subida incesante de los precios de la vivienda, que aumentaron un 12,9% en el primer trimestre de este año, acumulando 44 trimestres consecutivos de crecimiento.
La investigación de la CNMC pone especial atención en la oferta hipotecaria a tipo fijo, un segmento que ha ganado protagonismo en los últimos años. Los bancos han impulsado esta modalidad para ofrecer cuotas mensuales estables, evitando la incertidumbre derivada de la evolución del euríbor.
Por otra parte, el hecho de que algunos directivos hayan hecho declaraciones públicas sobre sus estrategias hipotecarias en un contexto de preocupación por una posible burbuja inmobiliaria ha sido cuestionado por la CNMC como posible indicio de intercambios de información entre competidores. Sin embargo, expertos consideran que esta transparencia pública es un argumento débil para sostener prácticas anticompetitivas.
Mientras la CNMC avanza con sus conclusiones, la banca española mantiene una competencia activa, pero con diferencias en las estrategias. Algunas entidades como Bankinter y Sabadell han moderado su ritmo en la concesión de hipotecas, mientras que otras, como CaixaBank y Santander, continúan con un enfoque más agresivo para captar cuota de mercado.
Este escenario convierte la investigación en una paradoja: la banca está bajo sospecha de falta de competencia, pero los datos apuntan a lo contrario, con un mercado dinámico y precios en descenso que benefician al consumidor. El desenlace de esta investigación podría sentar precedentes importantes sobre la interpretación de la competencia en sectores fundamentales para la economía.
Para más detalles sobre la regulación y actividad hipotecaria, se puede consultar la información del Banco de España, la CNMC, y el INE.
Ante este contexto, es clave seguir la evolución del mercado hipotecario en España, pues el equilibrio entre competencia, regulación y protección del consumidor será determinante para el futuro del acceso a la vivienda y la salud financiera del sector bancario.