Bankinter ha decidido restringir considerablemente la concesión de créditos hipotecarios en España, aunque impulsa su actividad en Portugal e Irlanda, dos mercados en los que también opera junto a Luxemburgo.
Durante la primera mitad de 2026, la nueva producción hipotecaria en Portugal e Irlanda creció un 19% respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que la cifra total del grupo bajó un 16%. Esto refleja una caída significativa en España, donde el banco ha reducido el volumen de nuevas operaciones hipotecarias en un 34%, una tendencia que mantendrá en lo que resta del año.
La consejera delegada, Gloria Ortiz, explicó que la entidad no está dispuesta a participar en competencia agresiva que implique precios de hipotecas difíciles de justificar. Este posicionamiento se produjo en un contexto en el que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) abrió un expediente informativo para investigar posibles prácticas concertadas entre bancos en el mercado hipotecario español. Esta investigación aún se prolongará varios meses.
La respuesta de los bancos, respaldada por la patronal del sector, ha recalcado que los tipos de interés de las hipotecas en España son notablemente más bajos que la media europea y que la relación a largo plazo con el cliente permite beneficios adicionales derivados de la venta de otros servicios financieros. Este planteamiento intenta justificar la estrategia conservadora de entidades como Bankinter.
Paralelamente, la subida previa de los tipos de interés en los mercados financieros, antes incluso de la intervención del Banco Central Europeo, y la mejora de las condiciones macroeconómicas están favoreciendo la rentabilidad de los bancos españoles más de lo previsto. En este escenario, Bankinter ha mostrado resultados sólidos en la primera mitad del año: sus comisiones crecieron un 16%, impulsadas por la gestión de activos fuera de balance, superando los 440 millones de euros. El margen de intereses también aumentó un 5,4%, alcanzando más de 1.160 millones.
Ortiz subrayó que el incremento de los ingresos por comisiones es sostenible gracias al aumento continuado del ahorro entre los españoles, lo que demanda mayor asesoramiento financiero. Además, la entidad ha logrado contener sus costes por debajo de la inflación y ha registrado necesidades limitadas de provisiones, con únicamente 200 millones de euros. Como resultado, Bankinter obtuvo un beneficio neto de 605 millones de euros durante el semestre, un avance del 11,7% en comparación con el año anterior.
La rentabilidad sobre recursos propios tangibles (ROTE) alcanzó un 20,4%, una de las cifras más elevadas entre bancos europeos y un objetivo que otras entidades españolas aspiran a alcanzar en el próximo bienio.
En cuanto al impacto de la inteligencia artificial en su operativa, la dirección de Bankinter considera que esta tecnología no amenaza el empleo. En cambio, será un factor que aumentará la productividad y la calidad del servicio, pues se valorará cada vez más el talento diferencial y la tecnificación avanzada. Esto permitirá desarrollar más actividad de negocio manteniendo altos estándares.
Bankinter confirma así su apuesta por un crecimiento sostenible, con un modelo diferencial que equilibra prudencia crediticia en España e impulso comercial en mercados exteriores como Portugal e Irlanda, mientras aprovecha la mejora del contexto económico para reforzar su rentabilidad y presencia en servicios financieros avanzados.
Para consultar los detalles de los resultados, puede verse el informe oficial de Bankinter o el seguimiento de la CNMC sobre el mercado hipotecario español.