El triunfo de la selección española en la Copa Mundial de Fútbol no solo supone un reconocimiento deportivo, sino también una importante ganancia económica para los futbolistas. La FIFA aumentó este año los premios, destinando 50 millones de dólares al equipo campeón, 8 millones más que en Qatar 2022. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) decide que el 45% de esa cantidad se reparta entre los jugadores, lo que supone alrededor de 865.000 euros brutos para cada uno.
Sin embargo, estas primas no están exentas de complicaciones fiscales. Según Íñigo Abrego, experto en fiscalidad deportiva de PKF Attest, estas ganancias pueden estar sujetas a doble tributación: en el país donde reside el futbolista y en el país donde se disputó la competición. Por ejemplo, los convenios para evitar la doble imposición con Estados Unidos y México establecen cómo y cuándo estos países pueden gravar estos ingresos. El cálculo de la parte correspondiente a cada territorio puede establecerse por el número de partidos disputados o por los días de estancia en cada país.
Además, algunos países aplican exenciones o retenciones especiales. México ha eximido ciertos impuestos a jugadores de países con convenios bilaterales, y EEUU ha introducido limitadas exoneraciones, pero los futbolistas deberán declarar y, en su caso, tributar por la parte generada allí. Los posibles pagos realizados en el extranjero pueden compensarse en España mediante la deducción por doble imposición, de acuerdo con el artículo 24 del convenio bilateral, siempre que el jugador sea residente fiscal español.
En España, estas primas se consideran rendimientos del trabajo y no cuentan con un tratamiento fiscal especial. Así, al sumarse a los elevados salarios de los futbolistas, tributan directamente al tipo marginal más alto del IRPF. Este rango impositivo varía entre el 45% y el 54%, dependiendo de la comunidad autónoma de residencia, que determina el tipo autónomo aplicado.
El mapa fiscal de los jugadores de la Roja es diverso. En Cataluña, que cuenta con uno de los tipos más altos, cerca del 50%, cada futbolista abonaría unos 432.500 euros de impuestos sobre el premio bruto, quedándose con una cantidad neta idéntica. En Madrid, donde el gravamen máximo general es alrededor del 45%, el impuesto rondaría los 389.250 euros, aumentando el ingreso neto en unos 43.000 euros respecto a los catalanes.
En el País Vasco, con su propia hacienda foral y un tipo marginal próximo al 49%, la factura fiscal se situaría en torno a 423.850 euros. Galicia y Navarra, con tipos que oscilan entre el 45% y el 47%, aplican gravámenes similares, entre 389.000 y 406.000 euros de retención sobre el premio bruto.
Por otro lado, algunos jugadores residen fiscalmente en el extranjero, donde deben declarar también el premio. En Reino Unido, el tipo máximo es del 45%, similar al de Madrid. En Francia, el impuesto puede llegar al 49% al sumar un recargo excepcional sobre las rentas altas. Alemania aplica un tipo marginal del 45%, más un recargo de solidaridad que eleva la tributación efectiva hasta cerca del 47,5%, sin contar posibles impuestos eclesiásticos.
Este complejo entramado fiscal obliga a los futbolistas a contar con asesoramiento experto para gestionar adecuadamente estas importantes primas de éxito. Más allá del brillo deportivo, el premio del Mundial tiene un impacto fiscal significativo que varía notablemente según la residencia y el país donde se hayan generado las rentas.
Para conocer más detalles sobre la fiscalidad de deportistas profesionales puedes consultar los análisis fiscales especializados como el de PKF Attest, y los textos oficiales de los convenios para evitar la doble imposición.