Amadeus encadena un mal año en los mercados. La compañía tecnológica española acumula una caída del 13% en Bolsa y se convierte en el peor valor del Ibex 35 en lo que va de ejercicio. Dos factores han actuado como lastre simultáneo: la incertidumbre geopolítica ligada al conflicto en Oriente Próximo, que ha frenado la actividad aérea, y el temor inversor a que la inteligencia artificial (IA) erosione su modelo de negocio. El viernes, la acción rebotó un 4% al conocerse que Irán ha abierto el estrecho de Ormuz, una señal de distensión que el mercado celebró. Aun así, la cotización sigue cerca de mínimos no vistos desde septiembre de 2022.
El sector del software europeo vive un año turbulento. Compañías como SAP, Dassault Systèmes, Planisware o Sage ceden hasta un 30% en lo que va de 2025. El mercado agrupa a Amadeus en ese mismo bloque, al considerar que herramientas de IA generativa como ChatGPT, Copilot o Gemini pueden sustituir parte de las funciones que estas empresas ofrecen. La lógica inversora es simple: si una plataforma de inteligencia artificial puede replicar un servicio de software en cuestión de meses, el valor de ese negocio se diluye. Sin embargo, los analistas especializados en Amadeus no comparten ese diagnóstico.
Por qué la IA no puede sustituir a Amadeus de un día para otro
Amadeus no es una agencia de viajes online ni un buscador de vuelos. Es, en esencia, la infraestructura tecnológica sobre la que opera buena parte de la industria turística mundial. La firma, presidida por Luis Maroto, gestiona reservas aéreas y sistemas tecnológicos para más de 200 aerolíneas y aeropuertos en todo el planeta. Ese negocio —distribución de vuelos y soluciones tecnológicas para el sector aéreo— representa cerca del 80% de su facturación total.
Desde UBS señalan en un informe reciente que replicar este modelo mediante acuerdos bilaterales entre cada agente de viajes y cada aerolínea requeriría años de trabajo y una inversión colosal. La escala, la integración de datos y la posición de Amadeus como estándar del sector hacen que su sustitución sea, en la práctica, extremadamente compleja. Rafael Bonardell, analista de Banco Sabadell, resume que la compañía "mantiene una posición competitiva sólida para afrontar la transformación del sector, apoyada en su rol como sistema de referencia". Más aún: Bonardell considera que la IA, lejos de amenazar a Amadeus, "refuerza el valor de su modelo de negocio, centrado en la integración, los datos y la escala".
Valoración en mínimos históricos y potencial de revalorización
La presión bursátil ha llevado a Amadeus a cotizar con un descuento histórico cercano al 40% respecto a sus propios ratios de valoración. Su PER —el número de veces que el beneficio por acción está incluido en el precio— se sitúa en torno a 15 veces, niveles que, según UBS, no se registraban desde 2013. También cotiza con un ligero descuento frente a sus comparables del sector software europeo, algo que analistas de Jefferies consideran injustificado: el banco recomienda comprar y argumenta que Amadeus debería cotizar en línea con sus pares de crecimiento comparable.
El 82% de las firmas de análisis que siguen al valor recomienda comprar a los precios actuales. El departamento de análisis de CaixaBank es el más optimista: le asigna un precio objetivo de 81,5 euros por acción, lo que implica un potencial de revalorización superior al 50% respecto a la cotización actual. Beatriz Rodríguez, analista de Bestinver, prevé que las ventas, el ebitda y el resultado por acción crezcan entre el 7% y el 10% anual hasta 2028, aunque ha ajustado sus estimaciones a la baja para reflejar la volatilidad macroeconómica, la incertidumbre en Estados Unidos y los efectos negativos de los tipos de cambio. Iván San Félix, de Renta 4, también ve una "buena oportunidad de entrada" tras las caídas recientes, aunque advierte de que la irrupción de la IA en el software y las tensiones geopolíticas siguen generando incertidumbre a corto plazo.
JP Morgan, por su parte, destaca que Amadeus controla más del 40% del mercado mundial de distribución aérea y anticipa que la compañía seguirá ganando cuota frente a sus competidores. A ese liderazgo se suman palancas de crecimiento adicionales: su negocio hotelero —donde ya tiene una presencia relevante— y la gestión de pagos, dos segmentos con mayor margen de expansión que el aéreo.
El balance financiero también juega a favor. La ratio de deuda neta sobre ebitda ronda las 0,9 veces, un nivel cómodo que debería reducirse progresivamente y liberar margen para el beneficio neto. Esa solidez financiera permite además que Amadeus mantenga una política de dividendos generosa —con una rentabilidad media estimada cercana al 4%, según el Sabadell— y que amplíe su actual programa de recompra de acciones, cifrado en 500 millones de euros. El analista de Sabadell calcula que la compañía tendría capacidad para devolver hasta 2.200 millones de euros a los accionistas mediante recompras o dividendos extraordinarios sin comprometer sus ratios de deuda.