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Alemania recorta a la mitad su previsión de crecimiento

La guerra en Irán y la crisis energética frenan la recuperación alemana: el PIB solo crecerá un 0,5% en 2026.

Por Carlos García·miércoles, 22 de abril de 2026Actualizado hace 1 h·4 min lectura·3 vistas
Ilustración: Alemania recorta a la mitad su previsión de crecimiento · El Diario Joven

El Gobierno alemán ha recortado este miércoles sus previsiones de crecimiento económico para 2026 hasta el 0,5%, la mitad del 1% que manejaba a finales de enero. La causa principal es la crisis energética desencadenada por la guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, una arteria vital para el transporte mundial de petróleo y gas. Así lo explicó la ministra de Economía, Katherina Reiche, durante la presentación de las previsiones de primavera del Ejecutivo federal.

"La recuperación económica prevista para este año se ha visto frenada una vez más por perturbaciones geopolíticas externas", admitió Reiche. La ministra advirtió de que el encarecimiento de la energía supone "una carga real para la población y la economía" y reconoció que Alemania no ha podido evitar el impacto. No obstante, descartó de momento el escenario de recesión: "No la veo, pero estamos contemplando todos los escenarios".

El impacto del conflicto en Irán sobre la economía alemana

Desde que Estados Unidos e Israel atacaron Irán, el estrecho de Ormuz se ha vuelto prácticamente intransitable para los buques comerciales. Por esa vía circula una parte decisiva del petróleo y el gas que abastece al mundo, y su bloqueo ha disparado los precios de la energía a nivel global. Para Alemania, una economía muy orientada a la exportación y con una industria de alto consumo energético, el golpe es especialmente duro.

El encarecimiento del gas y el petróleo se traslada en cadena al resto de sectores. La producción de alimentos, la industria de materiales de construcción y la fabricación de componentes industriales ya acusan la presión. Los expertos del Ministerio Federal de Economía alemán han trabajado bajo el supuesto de que los precios de la energía irán bajando a lo largo del año, aunque no recuperarán los niveles anteriores a la crisis.

La inflación, en consecuencia, se revisa al alza: se espera que cierre 2026 en el 2,7%, frente al 2,1% que se pronosticaba antes, y que suba ligeramente hasta el 2,8% en 2027. El bolsillo de los hogares lo notará: el consumo privado apenas crecerá un 0,4% este año y un 0,5% el siguiente, lo que lastra directamente las perspectivas generales de crecimiento.

Volkswagen y la crisis industrial de fondo

Más allá del shock externo, la industria alemana arrastra problemas de competitividad que vienen de lejos. Esta misma semana, Volkswagen adelantó un severo plan de ajuste que contempla la eliminación de unos 50.000 puestos de trabajo en todo el grupo para 2030, de los cuales cerca de 35.000 serían en Alemania. El caso del mayor fabricante de automóviles europeo ilustra una tendencia más amplia: la industria germana lleva años perdiendo capacidad competitiva a nivel internacional y reduciendo progresivamente su músculo productivo.

El Gobierno prevé que las exportaciones se estanquen en 2026 y crezcan apenas un 1,3% en 2027. Un dato que contrasta con el papel que la economía exportadora alemana ha tenido históricamente como motor del crecimiento europeo.

Lo que sí está tirando del carro, según Reiche, es el gasto público. Los programas de inversión en infraestructuras y defensa, financiados con deuda, están sosteniendo la actividad en un contexto adverso. El consumo público crecerá un 2% este año y un 1,3% el siguiente. "El Estado invierte, mientras que el sector privado se mantiene a la espera", resumió la ministra.

Una economía que lleva años sin despegar

El historial reciente no acompaña. Alemania encadenó contracciones económicas en 2023 y 2024, y en 2025 creció solo un 0,2%. En el conjunto de los últimos años, su rendimiento ha sido claramente inferior al de otros grandes países industrializados del entorno, una tendencia que preocupa a los principales institutos económicos del país.

El diagnóstico está claro para la mayoría de los economistas alemanes: el país necesita con urgencia un paquete de reformas estructurales. Reiche lo concretó en tres ejes: reducir la presión fiscal, que considera excesiva frente a la de países competidores; abaratar los costes energéticos de forma estructural; y eliminar burocracia que lastra la actividad empresarial. Sin embargo, ese paquete de reformas se ha convertido en un foco de tensión dentro de la coalición de gobierno que forman conservadores y socialdemócratas, lo que dificulta avanzar con la velocidad que los expertos reclaman.

La revisión a la baja para 2027 —del 1,3% al 0,9%— incluye además un asterisco importante: solo se cumpliría si el suministro de petróleo y gas no empeora aún más. Una condición que depende, en gran medida, de cómo evolucione un conflicto bélico que sigue sin resolución a la vista. Según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional, el impacto de la inestabilidad en Oriente Próximo sobre la economía global seguirá siendo uno de los principales riesgos a la baja durante los próximos trimestres.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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