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El Valencia se hunde y ya mira al descenso en LaLiga

El equipo de Mestalla acumula peores números que la temporada pasada y Corberán admite que la permanencia es el objetivo

Por Redacción El Diario Joven·domingo, 12 de abril de 2026Actualizado hace 33 min·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: El Valencia se hunde y ya mira al descenso en LaLiga · El Diario Joven

Carlos Corberán ha pronunciado las palabras que nadie quería escuchar en Mestalla. El técnico del Valencia admitió en abril de 2026 que el objetivo inmediato del club es "sumar los puntos necesarios para mantenernos en primera división". Una declaración que refleja con crudeza la situación deportiva de un equipo que, una temporada más, se ve arrastrado hacia la zona baja de LaLiga EA Sports cuando la competición entra en su fase decisiva.

La derrota frente al Elche por 1-0 en la jornada 31 ha encendido todas las alarmas en el entorno valencianista. Se trata de la segunda caída consecutiva y la tercera en las últimas cuatro jornadas disputadas, un tramo de resultados que ha devuelto al equipo a una posición de máximo peligro en la clasificación. Con 35 puntos en su casillero, el Valencia no solo está lejos de la tranquilidad, sino que presenta peores registros que los que tenía en esta misma fecha del curso anterior, cuando sumaba 37 unidades también bajo la dirección de Corberán.

Números que alarman en Mestalla

La radiografía numérica del Valencia en esta temporada es preocupante. El equipo acumula 14 derrotas en 31 jornadas, diez de ellas lejos de su estadio. Esa fragilidad como visitante ha sido una de las principales lastras de un plantel que no ha conseguido encontrar estabilidad a lo largo del curso. Aunque la segunda vuelta arrancó con un breve periodo de resultados positivos que invitaron al optimismo, la irregularidad ha vuelto a imponerse como la constante dominante en el rendimiento del equipo.

La situación no es nueva para una afición que lleva años sufriendo finales de temporada angustiosos. Desde que Peter Lim tomó la decisión de prescindir de Mateu Alemany como director general y de Marcelino García Toral como entrenador en 2019, el Valencia CF ha transitado por una espiral deportiva descendente que lo ha alejado de las posiciones europeas y lo ha acercado peligrosamente al abismo del descenso en varias ocasiones. Lo que antes era un club que competía por títulos y presencia continental se ha transformado en una entidad que pelea cada año por mantener su estatus en la máxima categoría del fútbol español.

Un calendario que no da tregua

Si la situación clasificatoria es delicada, el calendario que le espera al Valencia en las próximas jornadas no ofrece margen para el alivio. El equipo de Corberán debe enfrentarse a rivales de la talla del Mallorca, el Girona, el Atlético de Madrid, el Athletic Club, el Rayo Vallecano y el FC Barcelona. Se trata de un tramo de partidos en el que al menos cuatro de los seis rivales ocupan posiciones en la parte alta de la tabla o aspiran a clasificación europea.

Ese nivel de exigencia convierte cada punto en un bien escaso y obliga al cuerpo técnico a preparar cada encuentro como una final. El Mallorca y el Rayo podrían ser los duelos más asequibles sobre el papel, pero incluso esos partidos entrañan riesgo para un equipo que ha demostrado ser capaz de tropezar ante cualquier adversario, como evidenció la derrota en Elche.

Un club en crisis estructural

El problema del Valencia va más allá de los resultados puntuales. La gestión de Peter Lim ha sido objeto de críticas constantes por parte de la afición y de diversos sectores del valencianismo. Desde la salida de Alemany y Marcelino, el club ha pasado por numerosos entrenadores, directores deportivos y reestructuraciones que no han logrado revertir la tendencia. La falta de inversión sostenida en la plantilla, combinada con decisiones deportivas cuestionadas, ha generado un desgaste que se nota temporada tras temporada.

Corberán, que llegó al banquillo valencianista con la misión de estabilizar el proyecto, se enfrenta a un reto monumental con recursos limitados. El técnico castellonense ha intentado imprimir su sello táctico al equipo, y en ciertos tramos de la temporada lo ha conseguido, pero la realidad de una plantilla corta y con desequilibrios se impone cuando el calendario aprieta y las lesiones o la fatiga hacen mella.

La afición de Mestalla, una de las más fieles y exigentes del fútbol español, vive esta situación con una mezcla de frustración y resignación. Las protestas contra la propiedad se han convertido en un elemento recurrente en los días de partido, aunque la grada no ha dejado de apoyar al equipo cuando suena el pitido inicial. Ese respaldo desde las gradas podría ser un factor determinante en las jornadas que quedan por disputarse en casa.

Siete jornadas para certificar la permanencia

Con siete partidos por delante y solo 35 puntos en el bolsillo, el Valencia necesita reaccionar con urgencia. La barrera de la permanencia suele situarse históricamente en torno a los 40-42 puntos, lo que significa que el equipo debe sumar al menos cinco o seis unidades más para respirar con cierta tranquilidad. En un calendario tan exigente, esa cifra representa un desafío considerable.

La presión recae ahora sobre jugadores y cuerpo técnico, pero también sobre una dirección deportiva que tendrá que rendir cuentas si la situación se complica aún más. El fantasma del descenso, que ha sobrevolado Mestalla en los últimos cursos, vuelve a estar presente con más fuerza que nunca. Para el valencianismo, la pregunta ya no es si el equipo puede aspirar a algo más, sino si será capaz de mantener la categoría una temporada más.

Lo que está claro es que el Valencia afronta las semanas más importantes de su temporada y, posiblemente, de los últimos años de su historia reciente. Las palabras de Corberán no dejan lugar a interpretaciones: la permanencia es el único objetivo y todo lo demás queda en un segundo plano.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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