La rivalidad entre Ilia Topuria y Arman Tsarukyan vuelve a saltar a los titulares. Días después de que el campeón georgiano cargara contra el armenio durante su aparición en el programa de Ariel Helwani, Tsarukyan respondió en ese mismo espacio con un desafío directo: que Topuria, antes de pensar en subir de categoría, se quede en peso ligero y le plante cara. "Solo firma el contrato después de esta pelea y no subas de categoría. Quédate ahí y vénceme, ya que soy una pelea tan fácil", lanzó Tsarukyan con evidente ironía.
El contexto es importante para entender la intensidad del intercambio. Topuria defenderá su cinturón de peso ligero el próximo 14 de junio frente a Justin Gaethje en el UFC Casa Blanca, un combate de unificación que el propio UFC ha convertido en uno de los eventos estelares del año. Si Topuria gana, los planes apuntan a una subida a peso wélter para retar a Islam Makhachev, lo que le abriría la puerta a convertirse en el primer triple campeón simultáneo de la historia de la compañía. Sin embargo, Makhachev también tiene pendiente una defensa de cinturón antes de que ese supercombate pueda materializarse, así que nada está cerrado todavía.
Fue precisamente en ese escenario donde Topuria aprovechó para rebajar a Tsarukyan, asegurando que lo liquidaría sin esfuerzo. El armenio no tardó en contestar, y lo hizo sin filtros. Las declaraciones fueron más allá de lo estrictamente deportivo: Tsarukyan cuestionó la masculinidad de Topuria en términos bastante llamativos, algo que generó atención en los medios especializados en MMA. "Se comporta como si fuera intocable y como si fuera una superestrella, pero no lo es. Voy a bajarlo de las nubes", añadió.
Más allá del ruido mediático, lo cierto es que el duelo entre ambos tendría una justificación deportiva sólida. Tsarukyan es considerado en la comunidad del MMA como el segundo mejor peso ligero del mundo, justo detrás del propio Topuria. Sin embargo, la UFC le ha mantenido alejado del primer plano tras sus problemas extradeportivos. Su última gran oportunidad llegó en enero de 2025, cuando se bajó de un combate contra Islam Makhachev a menos de 24 horas de la pelea por una lesión de espalda. Desde entonces, su único combate relevante fue una victoria sobre Dan Hooker, que aunque contundente no le ha bastado para recuperar terreno institucional dentro de la compañía.
A pesar de ese segundo plano dentro del octágono, Tsarukyan ha trabajado su imagen pública con inteligencia. Su presencia en medios y redes sociales ha crecido de forma notable en los últimos meses, lo que le ha permitido mantener su nombre en boca de aficionados y analistas sin necesidad de pelear con frecuencia. Esa estrategia mediática es la que ahora le permite confrontar directamente a Topuria sin que parezca un reto vacío: tiene credenciales y tiene foco, aunque la UFC aún no le haya dado el espaldarazo definitivo.
El propio Topuria ha dejado una puerta abierta, aunque de forma indirecta. El campeón ha afirmado en varias ocasiones que si sube a peso wélter, su objetivo sería convertirse en triple campeón y después regresar a peso ligero. Si ese es el plan, un combate contra Tsarukyan podría llegar de todas formas, solo que con algo de espera. El calendario del georgiano está condicionado por Gaethje primero y por el eventual reto a Makhachev después, pero si todo sale según lo planeado, Tsarukyan podría ser el rival natural para un regreso a los 70 kilos.
La pelea entre ambos sería, según coinciden varios analistas especializados en artes marciales mixtas como los de ESPN MMA, uno de los enfrentamientos más atractivos que podría hacer Topuria a medio plazo. A nivel competitivo, Tsarukyan representa el desafío más exigente dentro de la categoría, con un estilo grappling-based que podría incomodar al georgiano más que cualquier otro rival. Y a nivel comercial, el beef que llevan meses construyendo en público garantizaría una expectación considerable.
Por ahora, toca esperar. Topuria tiene la vista puesta en Gaethje y en el escenario que abra esa pelea. Tsarukyan seguirá presionando desde los micrófonos hasta que la UFC decida darle otra oportunidad real. Lo que está claro es que ninguno de los dos parece dispuesto a bajar el tono, y eso, para el negocio de las MMA, siempre es una buena noticia.