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Rodri: "Si no paramos, no llegaré a los 32"

El centrocampista del Manchester City lanza un aviso serio sobre el calendario de fútbol y sus consecuencias físicas y mentales.

Por Carlos García·viernes, 24 de abril de 2026Actualizado hace 1 h·4 min lectura·5 vistas
Ilustración: Rodri: "Si no paramos, no llegaré a los 32" · El Diario Joven

Rodrigo Hernández, conocido como Rodri, ha lanzado uno de los avisos más contundentes que se recuerdan de un futbolista en activo sobre el impacto del calendario en la salud de los jugadores. En una entrevista en el programa Premier Corner de DAZN, el centrocampista del Manchester City fue rotundo: si el fútbol no frena la acumulación de partidos, él mismo no llegará a cumplir 32 años en activo al máximo nivel. Una declaración que llega de uno de los mejores jugadores del mundo y último Balón de Oro masculino español, lo que le otorga un peso especial.

El mediocentro madrileño no es el primero en quejarse de la sobrecarga de partidos, pero sí uno de los que lo hace desde una posición más visible y con más argumentos personales sobre la mesa. En los últimos años, Rodri ha encadenado temporadas de altísimo nivel con una implicación casi permanente tanto en el City como con la selección española, llegando a finales y semifinales de prácticamente todas las competiciones en las que ha participado. Ese ritmo tiene un coste, y él lo sabe mejor que nadie.

El cuerpo tiene un límite

Rodri fue claro al hablar de la necesidad de gestionar los esfuerzos con inteligencia. "Hay que saber dosificar, porque el cuerpo tiene un límite y todos tenemos una fecha de caducidad", señaló el jugador, sin rodeos. Una reflexión que no suena a excusa, sino a diagnóstico. El futbolista lleva varios años sufriendo lesiones de distinta gravedad, siendo la rotura de ligamentos la más seria de todas, que le obligó a parar durante meses y le alejó de los campos en un momento clave de su carrera.

Esa lesión, según sus propias palabras, también tuvo una cara inesperadamente positiva en lo mental. "Toqué el cielo, llegué a lo máximo casi que podría haber llegado y fue un momento que utilicé para cargar pilas y oxigenarme", explicó Rodri, aludiendo a que el parón forzado le permitió recuperar energías que llevaba años sin poder reponer. Una confesión que dice mucho sobre el estado en que los futbolistas de élite terminan las grandes competiciones.

El agotamiento tras la Eurocopa

Uno de los momentos más reveladores de sus declaraciones llegó cuando habló de cómo llegó al final de la Eurocopa 2024, que España ganó en Berlín. La selección española conquistó el torneo con Rodri como uno de sus pilares en el centro del campo, pero él mismo reconoció que ese éxito llegó en un momento de desgaste extremo. "Cuando acabé esa Eurocopa que ganamos, yo tenía un desgaste muy grande de cinco o seis años seguidos llegando a fases finales de todo", recordó.

Lo que más le preocupaba, según explicó, no era lo físico sino lo mental. "Más que a nivel físico, a nivel mental no sabía cómo encararlo en los años siguientes por el desgaste", admitió. Este tipo de agotamiento cognitivo y emocional es menos visible que una lesión muscular, pero igual de limitante para un deportista de alto rendimiento. La presión de competir al máximo nivel durante años seguidos, sin apenas tiempo para desconectar, genera una fatiga que no se cura con un simple descanso de verano.

Un debate que va más allá de Rodri

Las palabras de Rodri no son un caso aislado. Cada vez más futbolistas de primer nivel señalan que el calendario se ha vuelto insostenible. La expansión de la Champions League, el nuevo formato del Mundial de Clubes, las Ligas de Naciones y los campeonatos continentales se acumulan sobre una temporada doméstica que ya de por sí exige entre 40 y 60 partidos a los equipos más competitivos. Según datos de la FIFA, el número de partidos oficiales por temporada ha crecido de forma sostenida en la última década, y la tendencia no apunta a revertirse.

En este contexto, que un jugador como Rodri, con 28 años y en el pico de su carrera, hable abiertamente de que podría no llegar a los 32 si nada cambia, debería ser una señal de alarma para las instituciones que gobiernan el fútbol mundial. No es una queja de vestuario ni un titular de impacto: es una advertencia de alguien que conoce su cuerpo y ha vivido en primera persona las consecuencias de no escucharlo.

Ahora, con la recuperación de su lesión de ligamentos en marcha y la vista puesta en el Mundial de 2026, Rodri trabaja para llegar al gran torneo en las mejores condiciones posibles. Su objetivo es claro, pero también lo es su mensaje al fútbol organizado: sin cambios reales en la planificación del calendario, los mejores jugadores del mundo podrían acabar pagando un precio demasiado alto.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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