Andrés Palop, uno de los porteros más relevantes del fútbol español de las últimas dos décadas, ha repasado una de las etapas más complejas de su carrera: su convivencia con Santi Cañizares en el Valencia CF. En declaraciones al podcast Mano a Mano de Radio Valencia, el exportero de l'Alcudia describió cómo una rivalidad deportiva que empezó de forma sana acabó derivando en años de distanciamiento personal entre ambos guardametas.
Palop regresó al Valencia después de dos temporadas cedido en el Villarreal, y lo hizo a un equipo que había ganado peso en Europa y en el que Cañizares era una figura indiscutible tanto en el terreno de juego como en el vestuario. El club che disputaba entonces la UEFA Champions League y se había convertido en uno de los conjuntos más competitivos del continente. En ese contexto, Palop reconoció que medir sus fuerzas con un portero de ese nivel era, en un primer momento, una fuente de motivación más que un problema.
Sin embargo, la situación cambió a medida que Palop fue ganando terreno en la competición interna. Según su relato, nunca percibió una falta de respeto explícita por parte de Cañizares, pero sí detectó actitudes en los entrenamientos que le llamaron la atención. Concretamente, señaló que en las sesiones específicas de porteros, donde ambos debían colaborar entre sí, notaba falta de implicación cuando se trataba de ayudarle a él. Eso, explicó, fue enfriando progresivamente la relación hasta llevarla a un punto de convivencia estrictamente profesional: entrenaban, se preparaban para los partidos cuando era necesario, y mantenían las distancias. El resultado fueron tres o cuatro años sin apenas cruzar palabra fuera de lo estrictamente necesario.
El entorno mediático tampoco contribuyó a rebajar la tensión. Palop señaló que algunos medios tomaban partido abiertamente por uno u otro portero, lo que generaba un clima externo que alimentaba el debate dentro del propio club y complicaba aún más la convivencia en el vestuario. Esa presión adicional hizo que la situación se volviera incómoda para ambos, aunque el exportero la asumió como una consecuencia casi inevitable de competir por un puesto tan exigente.
Más allá de la portería, Palop también abordó la dinámica interna de aquel Valencia, que contaba con un nutrido grupo de jugadores argentinos como Roberto Fabián Ayala, Mauricio Pellegrino, Pablo Aimar y el Kily González. El exportero restó dramatismo a los rumores sobre una división en el vestuario entre el denominado "bloque argentino" y el resto del equipo, aunque sí reconoció un episodio tenso con Ayala. El central se posicionó públicamente a favor de Cañizares en una rueda de prensa, algo que Palop consideró inapropiado para un compañero. Lo habló directamente con él en el vestuario y, aunque Ayala negó mala intención, el portero insistió en que ese tipo de declaraciones tienen consecuencias en el ambiente del grupo.
La salida de Palop del Valencia tuvo más de decisión personal que de imposición externa. Después de renovar a la baja con la condición de ganar protagonismo, el portero entendió que su momento había llegado, también por la edad avanzada de Cañizares. Cuando vio que el club no le daba ese paso al frente, puso sobre la mesa una condición clara: o jugaba, o se marchaba. La propuesta que llegó desde el Sevilla era económicamente inferior, pero Palop no dudó. Necesitaba sumar minutos, y eso pesó más que cualquier cifra en el contrato.
En el Sevilla FC, Palop encontró el protagonismo que buscaba y vivió los años más brillantes de su carrera. Con el club andaluz conquistó dos Copas de la UEFA, dos Copas del Rey, una Supercopa de España y una Supercopa de Europa, un palmarés que le abrió además las puertas de la selección española. Fue parte del grupo que se proclamó campeón de Europa en la Eurocopa de 2008, un torneo que España ganó en Viena ante Alemania y que marcó el inicio de la época dorada del fútbol nacional.
Con el paso del tiempo, la tensión con Cañizares se fue diluyendo. Palop asegura que entre ellos no hubo nada que perdonar y que hoy mantienen una relación cordial. Se ven en actos públicos, se saludan y charlan con normalidad. El exportero recordó también un detalle simbólico del partido del centenario del Valencia: Cañizares no iba a participar en principio, por lo que fue Palop quien apareció en la foto del once inicial. Años después, reconoce que ese lugar debería haber sido para su excompañero, al que identifica como el referente histórico de la afición valencianista. Aun así, Palop no renuncia a su papel en aquella etapa dorada del club. Se siente parte importante de ella, aunque sabe que su historia más grande está escrita con los colores del Sevilla.