Anthony Gordon llegó al Barcelona tras un fichaje de 80 millones de euros procedente del Newcastle con grandes expectativas. Desde el inicio, el entrenador de Inglaterra, Thomas Tuchel, había mostrado una fuerte apuesta por el extremo inglés debido a su velocidad, verticalidad y capacidad de trabajo sin balón. Tuchel destacó su profesionalismo y su intensidad en los entrenamientos, señalando que aporta una mentalidad y ética de trabajo excepcional, cualidades valoradas por clubes grandes como el Barcelona.
Sin embargo, el Mundial de 2026 ha dejado al descubierto las limitaciones de Gordon en el juego ofensivo. En los dos primeros partidos como titular, frente a Croacia y Ghana, el extremo apenas ha influido en el juego: tocó pocos balones, intentó pocos regates y estuvo lejos de ser decisivo en ataque. En el estreno contra Croacia, registró solo 17 contactos con el balón y no completó ninguno de sus dos intentos de regate antes de ser sustituido. Ante Ghana, su actuación fue aún más discreta, con 12 pérdidas en 41 acciones y solo cuatro balones tocados en área rival.
A pesar de estas cifras, Tuchel ha mantenido su confianza en Gordon y resaltó su sacrificio defensivo y su capacidad para la presión como elementos clave para la identidad de Inglaterra. Según Tuchel, este nivel de intensidad y trabajo sin balón es fundamental para el equipo, incluso si la brillantez ofensiva no siempre está presente. En comparación con otros extremos ingleses, Gordon destaca en acciones progresivas y situaciones de alta intensidad, lo que fue uno de los motivos principales de Barcelona para su fichaje.
El partido contra Ghana confirmó lo difícil que está siendo para Gordon destacar en el Mundial 2026. El planteamiento defensivo en 4-5-1 de Ghana limitó profundamente los espacios para los atacantes ingleses. Gordon disparó apenas una vez a puerta y registró bajos números en regates exitosos y balones en zona ofensiva. Las características del rival y su propia adaptación al fútbol posicional están detrás de esas dificultades. Tuchel reconoció la complejidad del enfrentamiento y destacó el físico y compromiso del bloque ghanés, uno de los más intensos contra los que han jugado los ingleses.
En Inglaterra no hay discusión sobre su titularidad, pero el debate ha crecido entre la afición y analistas tras sus bajos rendimientos. Rashford, su alternativa habitual, entró en ambos partidos para aportar más definición y acabó decidiendo el último encuentro con un gol. Esto pone en perspectiva la próxima evolución de Gordon en el once titular, ya que su rendimiento en el campeonato está bajo observación.
El Barcelona apuesta firmemente por la ética de trabajo que ha visto en Gordon, pero el Mundial está siendo una prueba dura que revela sus carencias ofensivas bajo presión. La capacidad de adaptación y mejora en partidos exigentes parece clave para que mantenga la confianza de Tuchel y el prestigioso club catalán que desembolsó una cifra récord para incorporarlo.
El futuro de Gordon en el Mundial 2026 dependerá de su capacidad para superar estas pruebas y dar un salto cualitativo en resultados. Por ahora, la intensidad es incuestionable, pero necesita demostrar más influencia directa en ataque para justificar su rol y el valor de su fichaje internacional.
Para ampliar información, puede consultarse el análisis de Tuchel sobre Gordon en The Guardian y datos de la FIFA sobre el rendimiento de jugadores en el Mundial 2026.