Lucas Campagnolo, nacido en Alegrete (Brasil) en 1995, pasó por momentos críticos el pasado mes en Miami cuando sufrió un fuerte dolor en la rodilla durante un partido que inicialmente apuntó a una rotura de ligamento cruzado anterior. Afortunadamente, tras variados estudios médicos, quedó descartada una lesión grave y pudo volver a competir apenas dos semanas después en Bruselas.
El pádel es más que un deporte para Campagnolo; es una pasión ligada a sus raíces y a su historia personal. Creció en una zona cercana a Argentina y Uruguay donde el pádel llegó antes que en otras partes de Brasil, y comenzó a practicarlo a los cinco años gracias a la influencia de sus padres y una profesora que lo animaba a realizar ejercicios sobre la pista. Con el tiempo, su carrera fue creciendo y, en 2017, se trasladó a España para consolidarse como jugador profesional. Desde entonces, no ha parado y ha alcanzado reconocimientos importantes dentro del World Padel Tour.
Pero no todo ha sido fácil. Durante 2023, mientras estaba en uno de sus mejores momentos deportivos, Campagnolo sufrió una lesión en el cuádriceps que le obligó a estar tres meses fuera de competición y le supuso un duro golpe a nivel mental. La recuperación fue compleja y contó con el apoyo fundamental de su entorno, especialmente de su esposa y una psicóloga que le ayudaron a afrontar el impacto emocional. “Estaba viendo los partidos por televisión y lo pasaba muy mal, no podía ni ver pádel”, confesó.
En el escenario actual, Campagnolo se prepara para competir junto a Momo González a partir del Major de Roma, una alineación que considera muy positiva por la calidad y compromiso de su nuevo compañero. En el ámbito personal, Lucas define su vida fuera de la pista como tranquila y centrada en la familia, la naturaleza y sus raíces brasileñas. Además, tiene claro su futuro tras el pádel: planea dedicarse al sector ganadero en Brasil, oficio que conoció desde niño por la actividad de su padre.
El viaje de Campagnolo desde Brasil a España no fue solo un cambio de escenario deportivo, sino también un choque cultural e idiomático que superó con perseverancia. Destaca la influencia de Horacio Álvarez Clementi, quien fungió como una figura paterna durante sus primeros meses en España al brindarle apoyo y compañía en momentos difíciles. Arrancó con contratos modestos y tuvo que combinar largas horas dando clases para poder sostenerse mientras los ingresos por torneos y patrocinadores aún no eran suficientes.
La evolución del pádel en los últimos años, especialmente a partir de la pandemia, ha cambiado mucho las perspectivas en este deporte. Para Campagnolo, que en 2021 pensaba que su carrera duraría solo unos años más, este crecimiento ha sido una sorpresa inesperada que le invita a continuar al máximo nivel.
El episodio de Miami, donde el temor a una rotura seria del ligamento cruzado le hizo plantearse abandonar la profesión, fue determinante para valorar lo que tiene ahora. Las horas de incertidumbre hasta obtener el diagnóstico definitivo fueron sombreadas por la preocupación y la ansiedad, con la presión añadida de los contratos vigentes y compromisos deportivos. Finalmente, logró regresar antes de lo esperado y sin secuelas aparentes. “Volver no fue fácil, pero ahora siento que estoy en el mejor momento de mi carrera”, afirma.
Lucas Campagnolo refleja cómo el deporte puede transformar la vida de una persona, pero también cómo su identidad y sus pasiones fuera de la pista marcan su camino. Su historia es un testimonio de resiliencia, adaptación y sueños, tanto dentro como fuera de la cancha.
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