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Griezmann: "Da igual el rival mientras estemos bien"

El francés celebró con la afición del Metropolitano el pase a semifinales de Champions y ya mira a la final de Copa del sábado.

Por Carlos García·miércoles, 15 de abril de 2026Actualizado hace 6 h·4 min lectura·4 vistas
Ilustración: Griezmann: "Da igual el rival mientras estemos bien" · El Diario Joven

Antoine Griezmann cerró la noche del Metropolitano de una manera que ya forma parte de su leyenda en el club: solo sobre el césped, aplaudiendo a una hinchada que le devolvía el cariño con la misma intensidad. El Atlético de Madrid ha sellado su billete para las semifinales de la UEFA Champions League y el francés, pese a no haber sido el protagonista sobre el campo, fue uno de los grandes protagonistas fuera de él.

El delantero no escondió que el partido no fue uno de sus mejores. Fue sustituido en la segunda mitad y él mismo asumió su responsabilidad en el segundo gol del rival: perdió el balón en una posición comprometida tras perfilarse mal para dar el pase. Ese nivel de autocrítica, raro entre futbolistas de élite cuando el equipo gana, define bien al jugador que el Atlético tiene en sus filas desde hace años. "Estoy muy feliz, pero sus goles fueron dos errores nuestros, y eso se paga en este tipo de partidos", reconoció Griezmann al término del encuentro. "No estuvimos cómodos con balón, no tuvimos la calma necesaria para jugar", añadió, sin tratar de disimular las dificultades de una eliminatoria que describió como "muy bonita y difícil ante un grandísimo equipo".

El balance, con todo, es positivo. El Atlético está entre los cuatro mejores equipos de Europa y conocerá este miércoles su próximo rival, que saldrá del duelo entre Arsenal y Sporting de Portugal. Griezmann fue claro al respecto: "Da igual con quién jugar mientras nosotros estemos bien hasta el final". Una declaración que dice mucho del estado de ánimo del vestuario rojiblanco, que parece haber encontrado en el colectivo su principal fortaleza esta temporada, por encima de los nombres propios.

El Atlético de Madrid llega a las semifinales después de superar una eliminatoria que le ha exigido al máximo. No fue una goleada cómoda ni un paseo, sino una eliminatoria apretada en la que los rojiblancos necesitaron de su carácter para sacar adelante la clasificación. Ese tipo de victorias, las que se ganan más con determinación que con brillantez, suelen dejar huella positiva en los vestuarios. Y en el Metropolitano se notó: la fiesta fue real, espontánea y compartida entre jugadores y afición.

Pero la Champions no es el único frente abierto. El Atlético tiene por delante, antes de pensar en semifinales europeas, una final de Copa del Rey. El rival será el FC Barcelona, el que fue club de Griezmann durante una etapa complicada para él entre 2019 y 2021. El francés lleva tiempo reivindicándose en el Atlético, donde ha recuperado su mejor nivel, y enfrentarse al Barça en una final tiene una carga simbólica evidente. Sin embargo, Griezmann prefirió no cargar las tintas en ese aspecto y se centró en lo deportivo: "Va a ser un partido bonito, pero difícil. Ahora toca descansar".

El mensaje de descanso no es menor. El partido ante el Barça en Champions fue un desgaste físico considerable, y llegar en condiciones óptimas a la final de Copa es prioritario para el cuerpo técnico. La gestión de los tiempos de recuperación será clave en los próximos días, con el cuerpo médico y el staff trabajando para que los jugadores con más minutos en las piernas lleguen en el mejor estado posible al sábado.

Griezmann, con contrato en vigor con el Atlético, atraviesa la recta final de su carrera en el club con una serenidad que transmite a los que le rodean. Cada partido en el Metropolitano tiene ahora un sabor especial para él y para la afición, que sabe que el tiempo con El Principito es finito. Esa conciencia colectiva hace que momentos como el de este martes, él solo en el campo agradeciendo el apoyo, tengan una dimensión emocional que va más allá del resultado.

El Atlético afronta, por tanto, un final de temporada con dos frentes de máxima exigencia: una final de Copa ante el eterno rival catalán y unas semifinales de Champions en las que medirse a Arsenal o Sporting de Portugal. Para un equipo que ha construido su identidad en la resiliencia y el trabajo colectivo, el escenario no podría ser más estimulante. Y Griezmann, con sus autocríticas y sus noches solo en el césped, sigue siendo uno de sus símbolos más reconocibles.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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