La selección española femenina se marchó de Wembley con las manos vacías por segunda vez consecutiva. Un gol madrugador de Lauren Hemp, a los apenas dos minutos y medio de partido, bastó para que Inglaterra se llevara una victoria por 1-0 que refuerza su posición al frente del grupo clasificatorio para el Mundial Femenino de 2027. El combinado que dirige Sarina Wiegman acumula ahora dos triunfos seguidos contra España y se coloca en una posición privilegiada en la pelea por el billete directo.
El partido comenzó de la peor manera posible para las españolas. Un córner botado por Greenwood que la zaga visitante no supo resolver fue aprovechado por Russo para asistir desde el suelo a Hemp, que remató de semivolea sin dar opción a la portera. Ese arranque temprano condicionó todo el planteamiento de España, que se vio obligada a remar contra corriente desde el pitido inicial en un estadio que le sigue resistiéndose.
Sonia Bermúdez había apostado por su once de mayor garantía, incorporando a Mapi León, Vicky López y Pina respecto al equipo que disputó —y perdió en la tanda de penaltis— la final de la última Eurocopa. Sin embargo, la intensidad y el orden defensivo del combinado inglés dejaron a las españolas sin espacios durante gran parte del primer tramo del encuentro. Las Lionesses estuvieron cerca de ampliar su renta: Hemp golpeó en el poste tras una pared con Bronze, y James remató alto en una acción individual. España, mientras tanto, generó escaso peligro real y no registró su primer disparo entre los tres palos hasta el último minuto del primer tiempo.
Las españolas habían avisado con intentos desde la frontal del área —Guijarro, Batlle y Vicky probaron suerte sin acierto— y Ona Batlle encontró espacio tras un pase de Alexia, pero su remate también se perdió por encima del larguero. Las de Wiegman cerraron la primera mitad con dos ocasiones más por mediación de Walsh y Russo, lo que evidenciaba el dominio inglés y las carencias en la salida de balón española.
El segundo tiempo arrancó con una España más activa y con mayor presencia en campo contrario. Olga golpeó en el larguero tras un toque en Bronze, y Vicky volvió a encontrarse con la madera en un mano a mano dentro del área. Las inglesas, lejos de especular, siguieron buscando el segundo gol a la contra: Russo y James generaron dos llegadas que la grada de Wembley llegó a celebrar antes de comprobar que los balones no habían entrado.
Conforme avanzaba el marcador sin moverse, Bermúdez movió el banquillo buscando soluciones. La entrada de Salma Paralluelo como referencia en punta no dio el resultado esperado, y las incorporaciones de Corrales e Imade tampoco lograron cambiar el rumbo del partido. La delantera del Bayern Munich tuvo dos ocasiones claras de cabeza, pero una falta de potencia en la primera y una gran intervención de Hampton en la segunda impidieron que España empatara.
El tramo final del encuentro se complicó aún más cuando Guijarro tuvo que abandonar el terreno de juego por lesión, privando a España de uno de sus referentes en la construcción. Los últimos minutos se convirtieron en una presión estéril que no encontró el resquicio necesario para igualar. El resultado final dejó una sensación de impotencia en el bando español: más capacidad de generar ocasiones que en la primera parte, pero insuficiente para doblegar a una selección inglesa que se mostró sólida y práctica.
Con esta derrota, España queda relegada en la clasificación del grupo y deberá remontar para optar a la primera plaza, que da acceso directo a la cita mundialista. La FIFA aún no ha publicado el formato definitivo de clasificación para Europa, pero los puntos en juego en los próximos compromisos cobran ahora una dimensión aún mayor para el combinado nacional. Wembley vuelve a ser esa asignatura pendiente que España no termina de superar, y el calendario aprieta.