La selección de fútbol de Bélgica está ajustando su preparación física para afrontar las elevadas temperaturas que se esperan en Seattle, donde el próximo lunes 15 de junio disputará su debut en el Mundial 2026 frente a Egipto. Según las previsiones meteorológicas, las temperaturas podrían oscilar entre 28 y 33 grados, un clima mucho más cálido que el recibido inicialmente en Estados Unidos, con apenas 14 grados y lluvia, condiciones similares a las de Bélgica.
Para minimizar el impacto del calor en el rendimiento de los jugadores, el cuerpo técnico dirigido por Rudi García ha implementado un plan específico que incluye sesiones diarias de sauna y baños en jacuzzi. Tras cada entrenamiento, los futbolistas deben realizar sesiones progresivas en sauna de entre 15 y 30 minutos. Además, han instalado un jacuzzi con agua a 39 grados, donde los jugadores se sumergen durante al menos media hora para acostumbrarse a las altas temperaturas.
Estos métodos térmicos buscan acondicionar a la plantilla para las duras condiciones climáticas que enfrentarán en el Lumen Field. Algunos futbolistas han reconocido el desafío que supone este cambio. Axel Witsel, mediocentro belga, comentó que "el calor influye mucho" y que "algunos jugadores no están acostumbrados a estas temperaturas", aunque resaltó que están haciendo todo lo necesario para adaptarse, incluyendo duchas con agua caliente y las sesiones de sauna. Otro integrante del equipo, Joaquín Seys, también destacó la necesidad de emplear protector solar como parte del cuidado personal ante el calor.
El partido contra Egipto tiene un gran valor en la lucha por la primera posición del Grupo G, que completan las selecciones de Irán y Nueva Zelanda. Se espera que el ganador del encuentro tenga mayores opciones de avanzar con ventaja en la fase de grupos. Para este duelo, el entrenador Rudi García debe decidir la alineación titular y el sistema, con incertidumbres en la delantera entre Romelu Lukaku y Charles De Ketelaere, así como en el lateral izquierdo y la defensa central para acompañar a Ngoy.
La preparación de Bélgica en estas condiciones contrasta con la situación inicial vivida al principio de su estancia en Washington, donde el clima era más fresco y lluvioso. Esta adaptación al calor es clave para que el equipo pueda rendir al máximo en un torneo marcado especialmente por el desafío climático, que afecta a varias sedes de la Copa del Mundo 2026 organizada en Norteamérica.
La estrategia del equipo belga refleja la creciente preocupación de las selecciones por los factores externos que pueden incidir en el rendimiento deportivo. Estados Unidos, Canadá y México —países anfitriones del Mundial— presentan escenarios variados en cuanto a clima, y países como Bélgica optan por innovar en su preparación para competir en las mejores condiciones posibles.
La atención ahora se centra en cómo responderán los ‘Diablos Rojos’ este lunes en su estreno mundialista ante Egipto, en un encuentro que podría definir el rumbo de un grupo con rivales fuertes y condiciones climáticas exigentes. La evolución física de los jugadores y las decisiones tácticas de García serán claves para afrontar este reto, donde el calor será tan protagonista como el balón.