Dos referentes en el ámbito de la salud, Daniel López Acuña —reconocido experto en Salud Pública— y Pepe Fernández, secretario general de Médicos del Mundo España, participarán el viernes 17 de julio en un encuentro del Club destinado a reflexionar sobre el papel crucial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como defensora del derecho universal a la salud. Esta actividad se enmarca dentro del proyecto de Médicos del Mundo para apoyar la labor de la OMS, con el objetivo de resaltar la importancia de considerar la salud como un derecho fundamental, más allá de privilegios puntuales.
La Organización Mundial de la Salud es la agencia de las Naciones Unidas especializada en salud, nacida en 1948 con el propósito de alcanzar el más alto nivel posible de salud para todos los pueblos. Su quehacer abarca desde la coordinación internacional ante grandes emergencias sanitarias hasta la cooperación con gobiernos y entidades para mejorar los sistemas de atención en todos los rincones del planeta.
Funciones principales de la OMS
Una de las responsabilidades más reconocidas de la OMS es la gestión de emergencias sanitarias de alcance global, como ocurrió durante la pandemia de COVID-19. Bajo su coordinación, los países acuerdan medidas, reciben asesoramiento y comparten información para minimizar riesgos. Además de actuar en crisis inmediatas, la OMS impulsa programas de prevención y control de enfermedades, como campañas de vacunación masiva frente a polio o sarampión.
Históricamente, la OMS tuvo un papel decisivo en la erradicación de la viruela, una enfermedad que causó estragos durante siglos y cuya desaparición en 1980 marcó un hito en la historia de la salud pública internacional. Hoy, sus esfuerzos se concentran también en la lucha contra enfermedades emergentes y persistentes, velando por el acceso a tratamientos y medicamentos esenciales en regiones desfavorecidas.
Promoción de la salud y estándares internacionales
Además de combatir epidemias, la OMS es responsable de formular normas técnicas y guías internacionales que orientan a los países en ámbitos como la salud materno-infantil, la nutrición, la prevención de riesgos ambientales —incluyendo los efectos del cambio climático— y los problemas derivados de la contaminación. Gracias a estas recomendaciones, las políticas sanitarias nacionales se alinean con los estándares científicos internacionales, incrementando la eficacia de la prevención y del tratamiento.
La OMS también promueve la adopción de sistemas de clasificación médica estandarizados, como la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), fundamental para el diagnóstico, seguimiento y tratamiento en hospitales y centros de todo el mundo. La cooperación entre países, facilitada por la OMS, es clave para responder de forma conjunta ante desafíos sanitarios con impacto transfronterizo, según se recoge en la página oficial de la OMS.
El derecho a la salud como eje central
El evento organizado en Oviedo subraya el enfoque de la OMS hacia la salud como derecho humano, no como un servicio restringido. Este principio está respaldado por documentos como la Constitución de la OMS y por acuerdos internacionales que elevan la salud al rango de derecho básico.
En este sentido, organizaciones como Médicos del Mundo refuerzan la labor de la OMS, atendiendo a poblaciones vulnerables y trabajando para reducir desigualdades en el acceso a la atención médica. Su actuación sobre el terreno se apoya en directrices y ayuda técnica proporcionadas por la OMS, lo que favorece la coordinación de esfuerzos incluso en zonas de conflicto o crisis humanitarias.
Fortalecimiento de los sistemas de salud
La mejora de los sistemas sanitarios nacionales también forma parte central del trabajo de la OMS. A través de programas de asesoramiento y cooperación técnica, la organización ayuda a los países a optimizar la organización de sus servicios médicos, la formación de personal y la gestión de recursos. Según los informes oficiales, estos esfuerzos han resultado clave para reducir la mortalidad infantil y materna, así como para ampliar la cobertura de vacunación en países en desarrollo. Más detalles sobre sus proyectos pueden consultarse en los informes publicados por la OMS.
Perspectivas como las que aportarán López Acuña y Fernández sirven para recordar que la salud global es un reto compartido y que su defensa necesita respuestas coordinadas, recursos suficientes y, sobre todo, una visión basada en los derechos humanos. El evento en Oviedo invita tanto a profesionales como a la ciudadanía a involucrarse en este debate, que sigue siendo esencial en la agenda internacional.