ArcelorMittal ha comenzado este 11 de mayo el proceso para reactivar el horno alto 'B' en su planta de Gijón, que permanecía inactivo desde septiembre de 2025 debido a una avería. El proceso de arranque implicará aproximadamente una curva de operación de diez días, tras los cuales se irá incrementando progresivamente el ritmo de producción hasta alcanzar la capacidad máxima prevista para principios de junio.
El horno alto es una pieza crítica en la producción siderúrgica, responsable de la fundición del mineral de hierro para obtener arrabio, materia prima esencial para el acero. Su correcto funcionamiento repercute directamente tanto en la capacidad productiva como en la competitividad industrial de la fábrica gijonesa, uno de los centros estratégicos de ArcelorMittal en España.
La parada del horno alto 'B' tuvo lugar en septiembre del año pasado debido a una avería importante que requirió un proceso de reparación extenso. Durante estos meses, se han desarrollado trabajos técnicos y de mantenimiento para subsanar los fallos detectados y asegurar que la reanudación de la actividad se pueda realizar con garantías de seguridad y eficiencia.
Este tiempo de inactividad ha supuesto un desafío para la producción de la planta, que ha tenido que reajustar su operativa y planificar la gestión de pedidos y materias primas acorde a esta circunstancia. En los últimos meses, ArcelorMittal ha venido trabajando en diferentes medidas para minimizar el impacto, tanto en el ámbito productivo como en el empleo y los proveedores locales.
La siderúrgica tiene previsto que el proceso de arranque, una operación delicada que requiere control riguroso de temperaturas, presiones y composición química, permita recuperar paulatinamente los niveles habituales de producción. El objetivo es que para principios de junio la planta funcione de nuevo a plena capacidad.
Gijón cuenta con una de las instalaciones siderúrgicas más relevantes de España por volumen y tecnología, y el horno alto 'B' es fundamental para sostener la demanda interna e internacional de acero. La reactivación de este horno contribuirá a estabilizar la actividad en el sector y a mantener el empleo en la zona, con un entorno económico que ha mostrado sensibilidad a las oscilaciones productivas de la industria pesada.
Además, el reinicio se enmarca en un contexto de demandas crecientes del mercado de acero por la recuperación económica tras la pandemia y los cambios en las cadenas globales de suministro. ArcelorMittal, como uno de los principales actores del sector, busca afianzar su presencia y competitividad en España mediante su planta de Asturias.
Se espera que durante las próximas semanas se monitorice con especial atención el comportamiento del horno durante la subida progresiva de producción, garantizando que todos los parámetros operativos cumplen los estándares de calidad y seguridad. El personal técnico y de mantenimiento se encuentra preparado para intervenir ante cualquier eventualidad durante este proceso crítico.
Sin duda, la puesta en marcha del horno alto 'B' es una noticia positiva para el sector siderúrgico asturiano, ya que contribuye a reforzar la capacidad productiva de una industria emblemática que sigue siendo clave para la economía regional y nacional.
Para más detalles sobre el desarrollo de esta operación y el impacto en el empleo y la producción, se puede consultar la información oficial a través de ArcelorMittal y los informes industriales del Gobierno del Principado de Asturias.
Este proceso es un ejemplo del esfuerzo actualmente necesario en las industrias tradicionales para adaptarse y superar los retos técnicos y económicos derivados de las averías y paradas no previstas, garantizando la continuidad de producción en un sector estratégico.