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La Torre Rise de Monterrey será el rascacielos más alto de Latinoamérica

Con 484 metros y 99 plantas, el edificio de uso mixto superará a la Gran Torre Santiago y se proyecta para 2026.

Por Carlos García·lunes, 27 de abril de 2026·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: La Torre Rise de Monterrey será el rascacielos más alto de L · El Diario Joven

Monterrey está a punto de redefinir el skyline de América Latina. La Torre Rise, un rascacielos de uso mixto actualmente en construcción en la capital de Nuevo León, alcanzará los 484 metros de altura y se convertirá en el edificio más alto del continente cuando finalicen las obras, previstas para 2026. El proyecto, impulsado por las promotoras Nest y Ancore Group, desplazará a la Gran Torre Santiago —referente chileno del urbanismo vertical— y situará a México por primera vez en las grandes ligas mundiales de la arquitectura en altura.

El edificio se levanta en la colonia Obispado, sobre la avenida Constitución y frente al río Santa Catarina, uno de los corredores urbanos más transitados y representativos de la ciudad. Su diseño ha corrido a cargo del equipo de arquitectura de Ancore junto al arquitecto mexicano Esteban Ramos, mientras que la decoración interior la firman Pozas Design Group y Next. La torre combina en una sola estructura residencias, oficinas, hotel de lujo, espacios comerciales y zonas de ocio, el modelo de ciudad vertical que se ha consolidado en las últimas décadas como estándar en los grandes proyectos de esta escala.

Un gigante con certificaciones verdes

De los 484 metros totales, 408 corresponden a superficie habitable distribuida en 96 pisos, mientras que los 76 metros restantes forman la aguja que corona la estructura. En su interior habrá 35 niveles de oficinas, 22 pisos de apartamentos y 10 plantas de hotel de lujo, además de 4.300 metros cuadrados de zonas verdes y 8.000 metros cuadrados destinados al ocio. Cuando esté terminado, será el decimotercer rascacielos más alto del mundo, según los datos disponibles del proyecto.

La envolvente del edificio combina aluminio y vidrio en un sistema de muro cortina modular que cumple una doble función: ofrecer un acabado estético contemporáneo y gestionar el control térmico y las presiones dinámicas del viento a gran altura. La estructura interna cuenta con un núcleo reforzado y un entramado perimetral pensado para resistir cargas laterales, algo crítico en una ciudad como Monterrey, expuesta tanto a vientos fuertes como a cierta actividad sísmica. En materia de sostenibilidad, el proyecto ya cuenta con las certificaciones LEED Silver, Green Globes, Building EQ y Well del International WELL Building Institute, lo que lo posiciona como un referente también en eficiencia energética y bienestar para sus ocupantes.

Monterrey, capital del urbanismo vertical en México

La ciudad norteña lleva dos décadas consolidándose como el principal laboratorio del urbanismo en altura del país. La construcción de las Torres Obispado en 2020 ya había superado los 300 metros, el umbral que define a un edificio como "supertall" según los estándares internacionales. La Torre Rise superará esa referencia local en 170 metros y dejará atrás a las propias Torres Obispado, que hoy siguen siendo el edificio más alto de México.

El proyecto encaja en una tendencia global que arrancó en Asia y Oriente Medio a principios de los años 2000 y que ahora empieza a materializarse en América Latina: los rascacielos supertall de uso mixto como motores de regeneración urbana. Según sus promotores, la Torre Rise no solo aportará metros al skyline de Monterrey, sino que podría actuar como catalizador para atraer inversión en infraestructuras y favorecer la repoblación del centro urbano, un reto común a muchas grandes ciudades latinoamericanas.

La estética del edificio también tiene historia detrás. The Civil Engineer señala que los bocetos iniciales apuntaban a un acabado metálico más contundente, inspirado en la histórica Torre Latinoamericana de Ciudad de México —inaugurada en 1956 y considerada el abuelo de los rascacielos mexicanos—, pero el avance de la construcción ha dado más protagonismo al vidrio, acercando el resultado final a la estética de los grandes rascacielos contemporáneos.

Plazos ajustados antes del Mundial

Las obras comenzaron en 2023 y en marzo de este año la estructura ya había superado los 306 metros y alcanzado el piso 52. El gobernador de Nuevo León, Samuel García, ha declarado públicamente que el objetivo es inaugurar la torre en el verano de 2026, justo antes del Mundial de Fútbol que México coorganizará ese mismo año. No obstante, algunas fuentes especializadas en arquitectura y construcción apuntan a que los plazos podrían alargarse hasta finales de 2026 o incluso 2027, habida cuenta de la magnitud del proyecto y los 170 metros que aún quedan por levantar.

Si los plazos se cumplen, México habrá conseguido algo que parecía reservado a las economías del Golfo Pérsico o del sudeste asiático: colocar uno de sus edificios entre los quince más altos del planeta y reclamar para América Latina un liderazgo simbólico en la arquitectura vertical que hasta ahora no existía.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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