La inteligencia artificial no espera. Mientras las empresas debaten estrategias y elaboran planes de transformación, la tecnología sigue evolucionando a una velocidad que muchas organizaciones no consiguen igualar. Esta es, en esencia, la advertencia que lanza Setesca Talent, consultora especializada en selección de perfiles tecnológicos y directivos: el problema ya no es saber qué hacer, sino hacerlo a tiempo.
Jordi Damià, CEO de la firma, lo formula con claridad: las empresas que no aceleren su capacidad de adopción tecnológica podrían empezar a perder competitividad crítica en menos de dos años. No es una advertencia vaga. Damià habla de cambios concretos en procesos de trabajo, tareas cotidianas y habilidades profesionales. La ventana de oportunidad existe, pero se estrecha.
El diagnóstico: formación sin transformación
Durante años, la respuesta corporativa ante cualquier cambio tecnológico fue la misma: formar a los empleados. Cursos, talleres, certificaciones. El problema es que ese enfoque, útil para tecnologías estables, no funciona igual cuando la herramienta cambia cada pocos meses. Con la IA generativa y los agentes inteligentes, el ritmo de evolución supera con creces la capacidad de asimilación que ofrecen los modelos tradicionales de aprendizaje.
Los datos respaldan esta lectura. Según el Future of Jobs Report del World Economic Forum, el 44% de las habilidades de los trabajadores cambiarán en los próximos años. No se trata de un ajuste marginal, sino de una reconversión profunda del perfil profesional en prácticamente todos los sectores. Y las empresas, en su mayoría, no están preparadas para gestionarlo a esa escala.
A esto se suma otro problema estructural. Análisis recientes de McKinsey & Company apuntan a que hasta el 70% de las transformaciones empresariales no alcanzan sus objetivos. La razón principal no suele ser técnica ni económica: es la falta de adopción efectiva por parte de las personas que deben ejecutar el cambio. Se compra la herramienta, se instala el software, se contrata al consultor, pero los procesos reales apenas se modifican.
De la teoría a la práctica: qué propone Setesca Talent
Desde Setesca Talent, la propuesta es cambiar el foco: pasar de la formación a la adopción. La distinción es relevante. Formar implica transmitir conocimiento. Adoptar implica cambiar comportamientos, rutinas y formas de trabajar. Son dos objetivos distintos y requieren estrategias distintas.
Para que esa adopción ocurra de verdad, la consultora identifica varias palancas. La primera es conectar la tecnología con beneficios concretos para cada profesional. Si un empleado no entiende cómo una herramienta mejora su trabajo diario, difícilmente la incorporará de forma voluntaria y sostenida. El cambio impuesto desde arriba, sin esa conexión, tiende a generar resistencia o uso superficial.
Otra clave es simplificar el proceso de adopción. Las interfaces complejas, los flujos de trabajo poco intuitivos o la falta de soporte interno generan fricción. Y la fricción mata la adopción. Las organizaciones que han conseguido integrar con éxito herramientas de IA en sus operaciones suelen tener algo en común: han dedicado tanto esfuerzo a facilitar el uso como a seleccionar la tecnología.
También se apunta a la necesidad de crear contenidos accesibles que faciliten la implementación práctica, definir objetivos medibles de mejora y establecer mecanismos internos que permitan revisar de forma continua si las tareas actuales pueden optimizarse o automatizarse. Este último punto es especialmente relevante: la evaluación sistemática de procesos no puede ser un ejercicio puntual, sino una práctica integrada en la cultura de la organización.
Finalmente, la firma defiende que estas medidas no reemplazan las acciones más clásicas, sino que las complementan. La formación continua sigue siendo necesaria. La incorporación de talento especializado también. Y la creación de roles específicamente orientados a impulsar la transformación interna, los llamados perfiles de change management o adopción digital, es cada vez más determinante en organizaciones que buscan resultados reales.
El contexto más amplio: una carrera que no tiene pausa
Lo que describe Setesca Talent no es un fenómeno aislado ni exclusivo de las grandes corporaciones. Empresas medianas y pequeñas enfrentan el mismo dilema, a menudo con menos recursos para abordarlo. La irrupción de modelos de lenguaje como GPT-4, Gemini o Claude, junto con la proliferación de agentes autónomos capaces de ejecutar tareas complejas, está redibujando el mapa de lo que es posible automatizar o augmentar con IA en casi cualquier sector económico.
El riesgo de quedarse atrás es real y tiene consecuencias medibles: menor productividad relativa frente a competidores que sí adoptan estas herramientas, mayor coste operativo en tareas que podrían automatizarse y dificultad para atraer talento joven que ya da por sentado un entorno de trabajo tecnológicamente avanzado.
El mensaje de fondo que transmite la consultora es que la ventaja competitiva ya no depende solo de tener acceso a la tecnología, que hoy está disponible para casi todos, sino de la capacidad de integrarla de verdad en el día a día de la organización. Esa capacidad de adopción rápida y efectiva es el nuevo diferencial. Y construirla requiere tiempo, método y un cambio cultural que no ocurre por decreto.
Setesca Talent, fundada en 2016 como división de la consultora tecnológica Setesca, lleva más de ocho años especializándose en la captación de perfiles digitales y de alta dirección. Con más de 3.000 incorporaciones gestionadas y más de 500 procesos de selección anuales, su visión sobre el mercado de talento tecnológico refleja una tendencia que las empresas españolas ya no pueden ignorar: la transformación digital que no se adopta no existe.