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La DGT bate su récord histórico: 6,1 millones de multas en 2025

Una sanción cada 5,2 segundos: la automatización de la vigilancia vial dispara las cifras a niveles nunca vistos.

Por Carlos García·miércoles, 15 de abril de 2026Actualizado hace 16 h·4 min lectura·2 vistas
Ilustración: La DGT bate su récord histórico: 6,1 millones de multas en 2 · El Diario Joven

La Dirección General de Tráfico ha cerrado 2025 con el mayor número de sanciones de su historia. Según el Anuario Estadístico General 2025 de la DGT, el organismo formuló un total de 6.106.354 denuncias a lo largo del año, superando por primera vez la barrera de los seis millones desde que comenzaron a registrarse datos en 1961. En términos prácticos, esto equivale a una media de 16.730 multas al día, 12 por minuto o una cada 5,2 segundos.

El salto es significativo incluso dentro de la propia tendencia alcista de los últimos años. En 2022, España había superado por primera vez los cinco millones de sanciones. Solo tres años después, esa cifra ha quedado obsoleta. El crecimiento sostenido responde, en buena medida, a la progresiva incorporación de tecnología de vigilancia automatizada en la red de carreteras española.

Dónde se concentran las multas

El mapa de las infracciones no es homogéneo. Andalucía encabeza el ranking con 1.526.897 denuncias registradas en 2025, seguida de la Comunitat Valenciana con 939.573 y la Comunidad de Madrid con 721.465. En el extremo contrario, provincias como Ourense (40.904) o Palencia (42.248) presentan los volúmenes más bajos, una diferencia que refleja tanto la densidad de tráfico como la extensión de la red viaria en cada territorio.

Entre los puntos más conflictivos del país destaca el cinemómetro instalado en la M-40 de Madrid, considerado uno de los radares más activos del Estado, que acumuló el año pasado más de 150.000 denuncias por sí solo. La infracción más común sigue siendo el exceso de velocidad, responsable de dos de cada tres sanciones registradas a nivel nacional.

La tecnología, motor del récord

Detrás de estas cifras hay una apuesta clara por la automatización. La DGT ha destinado más de un millón de euros a la adquisición de radares móviles de última generación y dispositivos semimóviles tipo remolque que operan de forma autónoma, sin necesidad de intervención humana directa para registrar y tramitar las infracciones.

A esta infraestructura terrestre se suma la Unidad de Medios Aéreos, que mediante helicópteros y drones tramita anualmente alrededor de 25.000 infracciones. El organismo defiende que este despliegue tecnológico ha contribuido de forma decisiva a la reducción de la mortalidad en carretera en comparación con décadas anteriores, aunque sin ofrecer datos comparativos detallados sobre la evolución de los accidentes mortales en el mismo periodo.

Otro factor clave en el incremento del volumen de multas tramitadas es la conexión directa de los dispositivos de control con el Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas de León, lo que ha acelerado enormemente la capacidad administrativa del sistema. Los radares detectan, registran y envían los datos sin intervención manual, reduciendo los tiempos de procesamiento de forma drástica.

Voces críticas con el modelo

No todos los actores del sector comparten el relato oficial. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha denunciado públicamente que esta tecnificación coincide con un periodo de carencias estructurales de personal, estimando que la plantilla cuenta con cerca de 1.000 efectivos menos que hace una década. En su lectura, la automatización no es solo una mejora de la eficiencia, sino también una respuesta a la falta de agentes disponibles para realizar labores de control en carretera.

Desde el ámbito jurídico, algunos despachos especializados en derecho de la circulación advierten de que el volumen de multas generado por sistemas automatizados también multiplica los márgenes de error y los procedimientos de impugnación. Plataformas de defensa del conductor como Dvuelta cuestionan además si un modelo tan centrado en la recaudación tiene realmente un efecto disuasorio sobre el comportamiento de los conductores o si simplemente penaliza infracciones menores de forma masiva.

Sin cambios previstos en la estrategia

La recaudación derivada de las sanciones superó los 540 millones de euros en 2025, y la DGT no da señales de querer modificar su hoja de ruta. El organismo tiene prevista la instalación de más de un centenar de nuevos puntos de control de velocidad en los próximos meses, lo que apunta a que la tendencia alcista en el número de multas tiene recorrido todavía por delante.

El debate sobre si este modelo prioriza la seguridad vial o la recaudación seguirá abierto. Lo que los datos dejan claro es que 2025 ha sido un año sin precedentes en la historia del control de tráfico en España, y que la tecnología ha pasado a ser el principal agente sancionador en las carreteras del país.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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