PP y Vox han sellado en Castilla y León el primer acuerdo autonómico entre ambas formaciones en 2026. El pacto, anunciado conjuntamente por las direcciones regionales de los dos partidos, fija el reparto de la mesa de las Cortes castellanoleonesas y sirve de punto de partida para negociar la composición del próximo Gobierno autonómico. No es la primera vez que esta comunidad marca el camino: en 2022 fue también la primera región en alumbrar un Ejecutivo de coalición entre conservadores y ultraderechistas.
El entendimiento llegó en menos de un mes desde las elecciones autonómicas, un ritmo que contrasta con lo ocurrido en Extremadura y Aragón, donde las negociaciones entre PP y Vox para elegir a los presidentes de sus respectivos parlamentos regionales se rompieron sin acuerdo. En ambos casos, el PP impuso su candidato apoyándose en su mayor número de escaños, sin contar con el respaldo de Vox.
Según el reparto pactado, el PP recupera la presidencia de las Cortes de Castilla y León, un puesto que no ocupaba desde 2019, cuando cedió el cargo primero a Ciudadanos y después a Vox. La formación de Santiago Abascal se queda con la vicepresidencia primera de la cámara, mientras que ambos partidos asumirán también dos secretarías de la mesa, el órgano que dirige el funcionamiento del parlamento regional.
En el comunicado conjunto, PP y Vox describieron el acuerdo como "firme y duradero" y lo presentaron como respuesta al "mandato expresado por los ciudadanos", interpretando los resultados electorales como una llamada a garantizar la gobernabilidad. El texto subraya que el pacto en la mesa de las Cortes es un paso previo a la formación de un Ejecutivo autonómico "útil y eficaz para todos".
A partir de la constitución de la nueva mesa este martes, los plazos corren. El presidente del parlamento regional elegido dispondrá de quince días hábiles para consultar a los grupos políticos y proponer un candidato a la presidencia de la Junta. Tras esa propuesta, las Cortes deberán votar la investidura. La normativa fija un máximo de dos meses para que el proceso culmine; si no hay acuerdo en ese tiempo, la comunidad tendría que convocar nuevas elecciones. Todo apunta a que Alfonso Fernández Mañueco, actual presidente en funciones, optará a un tercer mandato al frente de la Junta.
El acuerdo en Castilla y León tiene, además, una dimensión nacional. Según fuentes de ambos partidos, el pacto es fruto de negociaciones mantenidas a nivel central y puede condicionar el desenlace en Extremadura y Aragón, donde la formación de Gobiernos de coalición sigue pendiente. Castilla y León vuelve así a ejercer de laboratorio político para las relaciones entre PP y Vox en el mapa autonómico español.