La presencia de la carabela portuguesa en las aguas del mar Cantábrico ha despertado un creciente interés científico y social debido al aumento de avistamientos y al impacto en las zonas costeras. Tras días y semanas en los que se han tenido que cerrar playas por riesgo a los bañistas, Gijón se ha convertido en referente para abordar esta problemática. El Instituto Oceanográfico de Gijón y la Universidad de Oviedo iniciaron en 2025 un proyecto de investigación sobre esta especie, que ahora incorpora al Bioparc Acuario y al Ayuntamiento de Gijón.
El principal objetivo de este trabajo conjunto es conocer mejor la biología, comportamiento y dinámica de la carabela portuguesa (Physalia physalis) para mejorar su gestión y evitar el daño que causan sus potentes picaduras. Estos organismos, conocidos popularmente por su apariencia similar a una vela, son altamente urticantes y pueden provocar desde irritaciones leves hasta lesiones graves que requieren atención médica.
Una novedad significativa en la nueva fase del proyecto será la instalación este verano de una barrera flotante frente al acuario gijonés, diseñada para evaluar su efectividad como método de contención y protección de los espacios recreativos marítimos. Esta iniciativa surge tras varios episodios en los que grandes formaciones de carabelas obligaron a cerrar playas del Cantábrico, afectando tanto a residentes como a turistas y generando preocupación en el sector turístico y pesquero.
La carabela portuguesa es originaria del Atlántico tropical y subtropical, pero en los últimos años se ha detectado su expansión hacia aguas más templadas del Cantábrico y el Golfo de Vizcaya, probablemente facilitada por corrientes y cambios climáticos marinos. Su proliferación fuera de su hábitat habitual implica retos para la biodiversidad local y para la seguridad en el litoral.
El Instituto Oceanográfico de Gijón lidera este proyecto con el soporte de la Universidad de Oviedo, que aporta recursos científicos y técnicos para el monitoreo y análisis genético y ecológico de estos organismos. Por su parte, el Bioparc Acuario de Gijón, que el año anterior colaboró con la conservación de ejemplares vivos para su estudio en cautividad, continuará aportando sus infraestructuras y conocimiento en el manejo de especies marinas.
El Ayuntamiento de Gijón ha reforzado su compromiso con la investigación y gestión ambiental implicándose activamente en la coordinación y comunicación de riesgos a la población. Además, trabaja en la formación de los servicios de emergencia para hacer frente a incidentes derivados de la presencia de la carabela portuguesa.
La barrera flotante que se utilizará se basa en modelos científicos ya aplicados en otras zonas del mundo para contener organismos pelágicos peligrosos. Se trata de una estructura semirrígida que flota en la superficie y que permite la circulación del agua pero impide el paso de especies como la carabela, facilitando su contención o desvío hacia áreas menos sensibles. Esta estrategia busca asegurar la seguridad en las playas sin necesidad de cierres masivos que afectan al ocio y a la economía local.
Esta coyuntura también ha llamado la atención sobre la necesidad de informar a la población y visitantes sobre la especie, sus riesgos y cómo actuar en caso de contacto. Las picaduras de la carabela portuguesa requieren atención inmediata con técnicas específicas para reducir el daño que causan sus nematocistos, que liberan toxinas dolorosas.
En este sentido, la colaboración entre administraciones, centros de investigación y espacios divulgativos como el Acuario de Gijón se convierte en un referente para afrontar este desafío ambiental con un enfoque multidisciplinar. A nivel nacional, otras zonas costeras comienzan a observar fenómenos similares, por lo que las experiencias y resultados de esta investigación podrán servir para establecer protocolos y planes de actuación en el litoral español.
La investigación avanza en un contexto de cambio climático global, donde el aumento de la temperatura del mar y las alteraciones en las corrientes oceánicas favorecen el desplazamiento y la proliferación de especies como la carabela portuguesa fuera de sus áreas tradicionales. Este fenómeno, conocido como invasión biológica, tiene implicaciones complejas para los ecosistemas y las actividades humanas.
Por último, Gijón se posiciona como un referente en la gestión de los retos marinos que afectan al Cantábrico, un mar con gran biodiversidad y valor económico para Asturias y el norte de España. Continuar desarrollando el conocimiento científico y aplicar soluciones innovadoras será clave para proteger tanto a la ciudadanía como a la naturaleza costera en los próximos años.
Para más detalles sobre la carabela portuguesa y su impacto en las costas españolas se pueden consultar las publicaciones del Instituto Español de Oceanografía, el Proyecto RedNatura y los informes ambientales del Ayuntamiento de Gijón.