Un vehículo blindado del Ejército de Tierra volcó el pasado 10 de abril en el Campo de Maniobras de San Gregorio, en Zaragoza, dejando cuatro militares heridos. El accidente afectó a un Vehículo de Exploración de Caballería (VEC) perteneciente al Regimiento Pavía nº4, y su gravedad ha llevado a la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) a reclamar formalmente al Ministerio de Defensa información detallada sobre lo sucedido.
Según el comunicado publicado este miércoles por ATME, el blindado no solo volcó, sino que además sufrió el desprendimiento de la torre, una circunstancia que la asociación califica directamente de «grave». De los cuatro heridos, dos —el conductor/tirador y el sargento jefe del vehículo— tuvieron que ser trasladados a un hospital de Zaragoza para recibir atención médica. La asociación no ha detallado el estado actual de los ingresados, precisamente porque esa información es parte de lo que ha solicitado a Defensa.
El incidente ha generado una ola de inquietud no solo dentro de la unidad afectada, sino también entre otras que operan el mismo modelo de vehículo. El VEC es una plataforma de reconocimiento de caballería que lleva décadas en servicio en el Ejército español, lo que lo convierte en uno de los activos más veteranos del parque de vehículos blindados nacionales. Esa antigüedad es precisamente uno de los focos del malestar que ha aflorado tras el accidente.
La antigüedad del vehículo, en el centro del debate
ATME subraya en su comunicado que el oficio interno que recoge los detalles del siniestro ya menciona expresamente la condición de «modelo veterano en servicio» del VEC implicado. Para la asociación, ese dato no es menor: a su juicio, incrementa la necesidad de investigar si existen factores estructurales o de desgaste que pudieran haber contribuido al accidente y que, de no corregirse, podrían repetirse en circunstancias similares.
En este sentido, la organización ha pedido al Ministerio de Defensa, cuya titular es Margarita Robles, que aclare varios aspectos concretos: el estado de salud de los militares hospitalizados, las causas técnicas del vuelco, el historial de mantenimiento del vehículo, su antigüedad exacta y cualquier circunstancia operativa que pudiera haber influido en el accidente. Se trata, en definitiva, de reconstruir el contexto completo del siniestro para determinar si hubo fallos evitables.
La petición de ATME no se queda ahí. La asociación también ha preguntado si el Ministerio tiene previsto adoptar medidas adicionales para proteger al personal que opera estos vehículos mientras se esclarecen las causas: revisiones técnicas extraordinarias, protocolos específicos de operación o incluso limitaciones temporales de uso. La pregunta implícita que sobrevuela todo el comunicado es si el VEC sigue siendo seguro para operar en las condiciones actuales.
Un modelo con décadas de servicio
El Vehículo de Exploración de Caballería fue desarrollado en España durante los años ochenta como plataforma ligera de reconocimiento. Equipado con cañón automático y diseñado para misiones de exploración en vanguardia, el VEC ha participado en múltiples operaciones internacionales en las que el Ejército español ha estado presente. Sin embargo, su larga vida operativa también significa que muchas unidades del parque acumulan un número considerable de horas de uso y kilómetros recorridos.
El mantenimiento de flotas envejecidas es un desafío común en los ejércitos occidentales, que en los últimos años han tenido que equilibrar los presupuestos de modernización con la necesidad de mantener operativa la maquinaria existente. En el caso español, el debate sobre la renovación del material blindado lleva años presente, aunque los ritmos de sustitución han sido lentos debido a las restricciones presupuestarias históricas que ha sufrido la defensa nacional.
El Campo de Maniobras de San Gregorio, ubicado al norte de Zaragoza, es una de las principales instalaciones de entrenamiento del Ejército de Tierra en España. Su uso es habitual para ejercicios tácticos de distintas unidades, lo que convierte cualquier incidente ocurrido en sus instalaciones en un hecho de especial relevancia para el conjunto de la estructura militar.
Por el momento, el Ministerio de Defensa no ha emitido ninguna declaración pública sobre el accidente. ATME, que actúa como interlocutor de los suboficiales y tropa ante la Administración, espera una respuesta oficial que permita, según sus propias palabras, «disipar la inquietud existente» entre las unidades que comparten este tipo de vehículos. Hasta que esa respuesta llegue, el accidente del 10 de abril permanece como un expediente abierto con cuatro heridos y muchas preguntas sin contestar.