Hoy cierra el plazo para que los inversores puedan comprar acciones de Unicaja y tener derecho a cobrar el próximo dividendo. El banco malagueño abonará un dividendo complementario de 0,106 euros brutos por acción el jueves 23 de abril, tal y como comunicó la entidad a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). A partir de mañana, quien compre títulos del banco ya no recibirá ese pago, y la cotización descontará el importe al cierre de la sesión de hoy.
La cifra no es anecdótica. Si se suma este dividendo complementario al abono a cuenta que realizó en septiembre, Unicaja distribuirá en total 0,17 euros por acción con cargo a 2025, lo que supone un incremento del 28% respecto al ejercicio anterior. Se trata de uno de los repartos más generosos del sector bancario español en términos relativos: la entidad destina el 70% de sus beneficios al accionista, con la posibilidad de acordar retribuciones adicionales por encima de ese umbral. Para 2026, los analistas le calculan una rentabilidad por dividendo superior al 8%, una cifra que llama la atención en un entorno de tipos de interés todavía elevados pero con tendencia descendente.
En bolsa, Unicaja acumula una revalorización del 3,38% en lo que va de año y se aproxima al máximo histórico que marcó en febrero, ajustado por dividendo y otras operaciones corporativas, en los 2,974 euros por acción. Al cierre del viernes, su capitalización bursátil se situaba en 7.385 millones de euros, lo que la convierte en una de las entidades medianas más relevantes del panorama bancario nacional. Sin embargo, varios analistas ya advierten de que el recorrido alcista a corto plazo es limitado tras el fuerte tirón bursátil registrado en las últimas semanas.
Resultados del primer trimestre, el próximo catalizador
La siguiente cita clave para los inversores será el 5 de mayo, fecha prevista para la presentación de los resultados del primer trimestre de 2025. Más allá de las cifras en sí, el mercado estará atento a cualquier pista sobre la estrategia de crecimiento de la entidad. En las últimas semanas, Unicaja ha comunicado a la CNMV que está explorando posibles oportunidades de inversión y operaciones corporativas, con el foco puesto en ampliar su presencia en el crédito al consumo, un segmento en el que actualmente opera de forma marginal.
Uno de los nombres que ha surgido en este contexto es el de WiZink, el banco especializado en tarjetas de crédito y crédito al consumo. Aunque la fórmula exacta de una eventual operación no está definida —podría ser una alianza estratégica, una participación o algún otro tipo de acuerdo—, el interés de Unicaja por ganar músculo en este nicho es evidente. La entidad es consciente de que su modelo de negocio está muy concentrado en el crédito hipotecario, un segmento maduro y con márgenes más ajustados a largo plazo, y que diversificar es una necesidad estratégica si quiere seguir creciendo en rentabilidad.
Alianzas internacionales y transformación digital
Mientras tanto, Unicaja no ha estado quieta en otros frentes. En los últimos meses ha cerrado varios acuerdos de colaboración con entidades internacionales de peso. El más destacado es el firmado con BlackRock, el mayor gestor de activos del mundo, en el ámbito de la banca privada. Esta alianza refuerza la oferta de la entidad para clientes de alto patrimonio y le permite acceder a productos de inversión de primer nivel sin necesidad de desarrollarlos internamente.
Además, el banco está acelerando en segmentos donde históricamente ha tenido menos presencia, como la banca de empresas y la banca de pymes. Para ello, ha aumentado su inversión en capacidades digitales con el objetivo de mejorar la experiencia del cliente y ganar eficiencia operativa. La digitalización no es solo una cuestión de imagen: en un sector donde los márgenes se estrechan, reducir costes operativos a través de la tecnología se convierte en una palanca fundamental para mantener la rentabilidad.
El reto de Unicaja en los próximos trimestres es claro: mantener la generosidad con el accionista —que le ha dado un fuerte atractivo en bolsa— mientras ejecuta una transformación estratégica que le permita depender menos del negocio hipotecario tradicional. El dividendo del jueves es una señal de que, por ahora, la entidad tiene margen para hacer las dos cosas a la vez. La presentación de resultados del 5 de mayo dirá si el ritmo de esa transformación es suficiente para los inversores más exigentes.