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Taylor Swift registra su voz e imagen para frenar la IA

La cantante solicita tres marcas comerciales para blindarse frente a deepfakes y usos no autorizados de su identidad digital.

Por Carlos García·lunes, 27 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: Taylor Swift registra su voz e imagen para frenar la IA · El Diario Joven

Taylor Swift ha dado un paso legal sin precedentes para proteger su identidad en la era de la inteligencia artificial. A través de su empresa TAS Rights Management, la cantante presentó el 24 de abril tres solicitudes de registro de marca en la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos: dos para blindar frases características de su voz y una tercera para proteger una imagen visual concreta vinculada a sus actuaciones. La noticia fue adelantada por el despacho de abogados Gerben IP, especializado en propiedad intelectual.

Las dos marcas sonoras buscan proteger las frases *Hey, it's Taylor Swift* y *Hey, it's Taylor*, expresiones que la artista utiliza habitualmente al comienzo de comunicaciones con su público. La tercera solicitud describe una marca visual muy específica: una fotografía de Swift sosteniendo una guitarra rosa con correa negra, mientras viste un body iridiscente multicolor y botas plateadas, un conjunto asociado directamente a su gira mundial *The Eras Tour*. La concreción de esos elementos no es casual: cuanto más específica y reconocible sea la descripción, mayor es la capacidad legal de impugnar imitaciones.

Por qué el derecho de marcas va más allá del derecho a la propia imagen

El abogado Josh Gerben, que publicó un análisis detallado sobre las solicitudes, explica que esta estrategia añade una capa de protección que las leyes tradicionales sobre el derecho a la propia imagen no cubren del mismo modo. El derecho a la propia imagen protege el uso no autorizado de la identidad de una persona, pero el registro de marcas introduce un criterio legal adicional: la posibilidad de impugnar no solo reproducciones idénticas, sino también imitaciones que resulten *confusamente similares*. Este estándar, propio de la legislación de marcas, amplía considerablemente el margen de acción legal frente a contenidos generados por inteligencia artificial.

En la práctica, esto significa que el equipo legal de Swift podría actuar contra imágenes manipuladas o creadas con IA que evoquen su imagen aunque no sean copias exactas, siempre que reproduzcan elementos visuales o sonoros suficientemente similares a los registrados. Es una herramienta especialmente relevante cuando se trata de deepfakes, donde la similitud con el original es el propio objetivo del contenido.

Un problema concreto con consecuencias reales

La decisión de Swift no surge en el vacío. Su imagen ha sido utilizada sin consentimiento en distintos tipos de contenido falso generado con IA. El caso más grave fue la difusión de imágenes pornográficas que circularon por plataformas digitales y que generaron una reacción pública significativa. Pero no fue el único episodio: antes de las elecciones presidenciales estadounidenses de 2024, Donald Trump compartió en sus redes sociales imágenes creadas con inteligencia artificial que sugerían, de forma engañosa, que Swift respaldaba su candidatura. La cantante desmintió esa asociación, pero el daño reputacional en el entorno digital ya se había producido.

Estos episodios ilustran por qué celebridades con una exposición pública tan alta se enfrentan a un riesgo sistemático: su imagen, su voz y su identidad son activos reconocibles de forma masiva, lo que los convierte en objetivos frecuentes para quienes crean contenido manipulado con fines políticos, comerciales o simplemente dañinos.

Swift no está sola: McConaughey marcó el camino

Taylor Swift no es la primera figura pública en explorar esta vía legal. El actor Matthew McConaughey registró marcas similares en los últimos meses con el mismo objetivo: proteger su voz e imagen de los usos no autorizados habilitados por la IA. En 2025, la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO) le concedió ocho marcas registradas vinculadas a su identidad. El movimiento de McConaughey puede haber servido como referencia para el equipo legal de Swift, y ambos casos apuntan a una tendencia más amplia en la industria del entretenimiento.

Según el análisis de Gerben, este enfoque representa un cambio estructural en la forma en que las celebridades están utilizando el derecho de marcas, históricamente reservado para productos y servicios comerciales, para defenderse de amenazas digitales que la legislación vigente no anticipó. La ley va por detrás de la tecnología, y el registro de marcas es, de momento, una de las pocas herramientas disponibles con alcance práctico.

El debate de fondo es más amplio: la ausencia de una regulación federal específica en Estados Unidos sobre el uso de identidades reales en contenidos generados por IA obliga a las personas afectadas a recurrir a marcos legales existentes, adaptándolos de forma creativa. En Europa, el Reglamento de Inteligencia Artificial de la UE establece obligaciones de transparencia para ciertos sistemas de IA, pero la protección concreta de identidades individuales sigue siendo un territorio jurídico en construcción a ambos lados del Atlántico. Mientras los legisladores ponen al día las normas, registrar la propia voz como marca parece, por ahora, la solución más efectiva al alcance de quien puede permitírsela.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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