Santander ha decidido reordenar su unidad de Banca Comercial, un área estratégica para el grupo que representa más de la mitad de sus beneficios. La entidad nombra a dos responsables globales para gestionar las divisiones de Particulares (Retail) y Empresas (Commercial), para adaptar el negocio a las nuevas necesidades de sus clientes.
Matías Sánchez asume el liderazgo del área de Particulares, manteniendo bajo su responsabilidad también el segmento de Tarjetas, que ya formaba parte de la banca retail. Sánchez cuenta con casi 30 años dentro del grupo, inició su carrera en Banesto en 1997 y ha desempeñado cargos destacados como responsable de Banca Comercial y Digital en Chile y jefe de Productos Retail para Europa y España. Destaca su impulso al modelo de oficina Work Café durante su etapa chilena, que se ha exportado a otros mercados dentro del banco.
Por su parte, Borja Oyarzábal asume la responsabilidad global de la división de Empresas. Esta función fue creada a inicios de 2023 y Oyarzábal la dirigía en España y en el grupo desde entonces. Procedente de Tresmares Capital, una plataforma de financiación alternativa ahora controlada por Santander, Oyarzábal mantiene su rol en esa empresa además de sus funciones dentro del banco. Su experiencia incluye también cargos en Private Equity y consultoría estratégica.
Daniel Barriuso, que dirigía la unidad de Banca Comercial hasta ahora, continuará vinculado a Santander como asesor de la presidenta Ana Botín y del CEO Héctor Grisi, además de ocupar cargos en diversos consejos del grupo, como Santander México y Openbank. Barriuso fue el responsable de crear esta unidad global de Banca Comercial en septiembre de 2023, cuando la entidad reorganizó sus áreas en cinco grandes negocios.
Esta reestructuración busca acelerar la transformación pendiente en la banca comercial, el negocio que agrupa la mayor parte del balance y base de clientes del grupo. Santander considera vital completar esta renovación para mejorar la rentabilidad facial al mercado en un contexto marcado por incertidumbres geopolíticas y económicas, así como la creciente disrupción tecnológica, incluida la inteligencia artificial.
La banca comercial aporta más del 54% de los beneficios totales del banco, con un rendimiento que superó los 2.000 millones de euros en el primer trimestre de 2024, un avance del 9% interanual. Este negocio concentra cerca de 150 millones de clientes, de un total aproximado de 180 millones en toda la organización. El banco compite en un entorno donde otras áreas como banca de inversión, gestión patrimonial y seguros están ganando peso, pero la banca comercial sigue siendo clave para su facturación.
Santander aspira a consolidarse como un banco digital con oficinas físicas, buscando ser la entidad principal de sus clientes. Para ello, está implantando un modelo operativo basado en grandes plataformas globales que persiguen generar sinergias de ingresos mediante una mejor experiencia de usuario y reducir costes eliminando duplicidades entre sus divisiones y geografías.
Esta doble dirección en banca comercial responde al deseo de especializar la gestión y reflejar con mayor precisión los distintos retos y oportunidades que presentan los segmentos de particulares y empresas. Ambos responsables reportan directamente al consejero delegado, Héctor Grisi, quien tiene delegada la responsabilidad sobre esta área clave dentro del modelo de gobernanza del banco.
Con estos cambios, Santander busca consolidar su posición líder y afrontar con mayor eficacia el complejo escenario actual, en el que la transformación digital y la flexibilidad organizativa son esenciales para competir en el sector financiero global.
Para más detalles, puede consultarse el comunicado oficial de Santander y análisis en fuentes financieras especializadas como Expansión o Cinco Días.