El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha pronunciado en el Congreso sobre las recientes investigaciones y condenas que afectan a su entorno más cercano y al Partido Socialista. Durante su intervención, Sánchez ha rechazado conocer las actividades ilícitas atribuidas a personas cercanas a él y ha denunciado una campaña de "acoso y derribo" contra su familia por parte de la ultraderecha.
En primer lugar, el jefe del Ejecutivo abordó el caso judicial contra el exministro de Transportes y exsecretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, cuya condena ha marcado un nuevo capítulo en las polémicas sobre corrupción que rodean al partido. Sánchez aceptó la sentencia judicial y manifestó que no debe haber espacio para la impunidad, aunque negó estar informado de estos hechos durante la trayectoria política de sus colaboradores más próximos.
Además, el presidente valoró positivamente las medidas anticorrupción implementadas tanto en el PSOE como en el Congreso, solicitando el respaldo de los grupos parlamentarios para tramitar una ley en esta materia antes del verano, enfatizando que la responsabilidad también recae en el poder legislativo.
Respecto al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, Sánchez reiteró su confianza en su figura y defendió el respaldo gubernamental al rescate de la aerolínea Plus Ultra, aprobado a nivel europeo, subrayando la integridad de su antecesor y su importancia para el PSOE.
Por otro lado, el presidente abordó las causas judiciales que afectan a su esposa, Begoña Gómez, y a su hermano, David Sánchez, calificándolas de infundadas y parte de una estrategia política que busca deteriorar su imagen y la estabilidad del Gobierno. Considera que estas actuaciones recuerdan a prácticas de persecutorias vistas en otras democracias.
En cuanto a la convocatoria electoral, Sánchez descartó adelantar las generales, fijándolas para 2027. A pesar de la presión de la oposición y algunos socios parlamentarios, afirmó que el PSOE seguirá en el poder para continuar combatiendo la corrupción y gestionar proyectos importantes como los presupuestos generales y medidas económicas relacionadas con la crisis en Oriente Medio.
El Ejecutivo tiene previsto presentar el próximo 29 de junio el cuadro macroeconómico que sustentará los Presupuestos de 2027, junto a un paquete de iniciativas económicas destinadas a mitigar los efectos del conflicto internacional. No obstante, la oposición sospecha que las declaraciones sobre los presupuestos y la posible celebración anticipada de elecciones forman parte de una estrategia política para distraer la atención de los casos de corrupción.
Las críticas públicas desde el PP, Esquerra, Junts y PNV reflejan la tensión en el Congreso, con demandas constantes de explicaciones y llamados a elecciones anticipadas si no se logran acuerdos presupuestarios. Sin embargo, Sánchez mantiene la posición de culminar la legislatura y demostrar que el PSOE es capaz de liderar la gestión contra la corrupción y las crisis actuales.
Este escenario político se desarrolla en un momento en que el partido del Gobierno afronta uno de sus mayores retos internos y externos, con la presión de sectores propios y adversarios, pero con la convicción expresada por su líder de continuar al frente hasta 2027, defendiendo tanto a su familia como a su formación.