Sabadell ha cerrado la venta de su filial británica TSB al Santander, una operación que supuso 3.069 millones de euros y aportó el 18% de beneficio al banco en 2025. La entidad catalana, que decidió reducir su presencia internacional para evitar una opa hostil de BBVA, confía ahora en mantener un beneficio neto cercano a los 1.744 millones de euros en 2026, prácticamente igualando los resultados históricos del pasado año.
En 2025, la contribución de TSB fue crucial, aportando 318 millones de euros al beneficio total. La venta, pactada por 2.650 millones de libras más un ajuste adicional de 213 millones, dejará a Sabadell centrado solo en el mercado español, con una estructura más sencilla y una única plataforma tecnológica. Este cambio busca facilitar la gestión y reducir costes, además de preparar al banco para avanzar en digitalización y nuevas tecnologías como la inteligencia artificial.
Los analistas destacan varios factores que sostendrán las cifras financieras de Sabadell a pesar del traspaso. Primero, la plusvalía superior a 300 millones que la entidad reconocerá en su cuenta de resultados durante el segundo trimestre de 2026, reforzando su capital en 405 puntos básicos. Además, el actual escenario de tipos de interés en alza favorece la rentabilidad del negocio crediticio, especialmente en un contexto donde la economía española seguirá liderando el crecimiento en la eurozona, con un avance estimado del PIB del 2,1% según el FMI.
El consejero delegado, César González-Bueno, ha subrayado que el banco no ha detectado paralización de inversiones pese a la incertidumbre geopolítica por la guerra en Oriente Próximo, que podría afectar la demanda de crédito empresarial, pilar clave para la entidad. Sabadell también planea superar a sus competidores en crecimiento de créditos al consumo y fortalecer su negocio de fondos e inversión, que ya representa el 30% de los ingresos por comisiones.
Mientras busca mantener su cuota del 6% en hipotecas, Sabadell también apuesta por potenciar su segmento de empresas, pymes, autónomos y banca de inversión. Tras descartar la desinversión en su negocio de pagos, la entidad optará por explotarlo internamente, destacando que sus terminales de punto de venta facturaron más de 14.200 millones de euros en 2025, con una amplia penetración en sectores especializados como el gremio del taxi.
La retirada de Reino Unido elimina los elevados costes regulatorios y operativos que suponía gestionar un banco en un mercado con normativas diferentes y la complejidad añadida del post-Brexit. Con esta marcha, Sabadell refuerza su enfoque en un único mercado y plataforma tecnológica, lo que facilitará su transformación digital iniciada desde 2020, cuando se aumentó la captación digital de clientes al 60%, abaratando considerablemente los costes por usuario.
Este reposicionamiento estratégico llega en un momento en que la entidad busca crecer a un ritmo superior al 15% en nuevos usuarios entre 2025 y 2027, apoyándose en la mejora tecnológica y expansión en segmentos rentables. La experiencia reciente de Sabadell muestra cómo un banco tradicional puede adaptarse para mantener estabilidad financiera ante cambios geopolíticos y de negocio, con una apuesta clara por la digitalización y la especialización en el mercado español.
El futuro escenario dependerá de variables como el comportamiento de la economía española, las decisiones sobre tipos de interés en Europa y la evolución del contexto internacional. Sin embargo, el banco promete a sus accionistas y mercado un camino sólido que combina eficiencia operativa, innovación tecnológica y enfoque regional para sostener su rentabilidad a medio plazo.
Para más detalles sobre la operación y proyecciones, se puede consultar la información de Expansión y las estimaciones recopiladas por Bloomberg. Además, el informe del FMI sobre crecimiento en 2026 brinda contexto fundamental para entender las expectativas económicas regionales.