Cada verano, el puerto de Barcelona cobra vida con la llegada de la Puig Vela Clàssica, una regata que se ha consolidado como una de las citas imprescindibles para los amantes de la navegación tradicional. En su XIX edición, prevista del 8 al 11 de julio, más de cincuenta barcos clásicos de diferentes nacionalidades se reunirán para competir en una exhibición que combina historia, deporte y cultura marítima.
Entre estas embarcaciones destacadas figura Madcap, un velero construido en 1874. Originariamente concebido para salir al encuentro de grandes mercantes y guiarlos hasta puerto, Madcap es un auténtico testigo de la evolución de la industria marítima europea. Verlo surcar las aguas mediterráneas en plena competición es un espectáculo que atrae tanto a expertos como a aficionados.
Otro barco de gran relevancia es Dione, diseñado en 1912 por William Fife III, un arquitecto naval cuyo prestigio está al nivel de las grandes figuras en el diseño de coches clásicos o joyas. Dione conserva gran parte de sus características originales, lo que lo convierte en un símbolo de belleza y fidelidad a su época. Su presencia en la regata refleja el alto nivel de preservación de estas embarcaciones.
Manitou, construido en 1937 por el astillero M.M. Davis & Son y diseñado por la firma Sparkman & Stephens, también competirá en esta edición. Esta embarcación tiene un vínculo especial con la historia contemporánea, ya que fue propiedad de John F. Kennedy, quien lo utilizó como un refugio personal alejado del bullicio político.
Desde Reino Unido, llega Cambria, diseñada en 1929. Este cutter oceánico es un ejemplo representativo de la generación de barcos británicos destinados a travesías largas y a la competición en pruebas importantes de la época, uniendo robustez y velocidad. Su diseño busca optimizar tanto para la navegación en alta mar como para la eficacia en regatas.
En la partida no faltará Bakea, cuyo patrón es Mónica Xufré, única regatista que ha participado en todas las ediciones. Xufré destaca la singularidad de los barcos de madera por su calidez y personalidad, fruto de la construcción artesanal. Bakea, amarrado desde 1965 en el Real Club Náutico de Barcelona, mantiene intacto su casco original fabricado por Viudes, lo que resulta una garantía de autenticidad y valor histórico.
Yanira, otro destacado de la flota, fue diseñado por el noruego Bjarne Aas en los años cincuenta. Sus líneas elegantes y su prolongada vida deportiva lo convierten en un modelo ejemplar de la arquitectura naval europea del siglo XX.
Leonardo García de Vincentiis, presidente de la Asociación Española de Barcos Clásicos de Época y propietario del Nerissa, aporta perspectiva desde la experiencia en la competición. Nerissa, botado en 1965 y concebido como cruiser-racer, combina hasta hoy prestaciones para la competición con comodidad para la navegación. Entre sus antiguos propietarios figura Enrico Marone Cinzano, de la célebre familia del vermut.
Para García de Vincentiis, un buen regatista debe dominar tanto la técnica de la vela como la táctica en competición, además de poseer conocimientos mecánicos sobre el aparejo y el motor. También resalta la importancia del factor psicológico y la cooperación en equipo, elementos esenciales para la complejidad del deporte.
La regata Puig Vela Clàssica no solo representa un evento deportivo sino también un espacio de encuentro cultural que pone en valor el patrimonio náutico. Como señalan desde el Real Club Náutico de Barcelona, esta regata cuenta con un fuerte arraigo y contribuye a la conservación de embarcaciones únicas a nivel mundial. La ciudad, con su clima y sus condiciones marítimas, es reconocida internacionalmente como un enclave ideal para la vela clásica.
El auge en la restauración y mantenimiento de estos barcos históricos refleja un interés creciente por la náutica tradicional frente a las embarcaciones modernas. Este fenómeno también impulsa el turismo náutico y cultural, con millones de personas interesados en eventos que combinan historia, deporte y arte.
En un contexto global donde la tecnología avanza rápidamente, la Puig Vela Clàssica invita a recordar la riqueza de la navegación a vela, su artesanía y su elegancia. Más allá de la competición, es una celebración del mar y del legado que estas joyas flotantes transmiten a nuevas generaciones. Para quienes busquen vivir una experiencia distinta en Barcelona este verano, esta regata es una oportunidad para apreciar la perfección de siglos de diseño naval en acción.
Puedes seguir más detalles y resultados en la página oficial del Real Club Náutico de Barcelona y consultar contenidos especializados en la Asociación Española de Barcos Clásicos de Época.