La empresa de fragancias y cosmética Puig prepara una renovación de su consejo de administración que se votará en la junta ordinaria de accionistas convocada para el próximo 29 de mayo, en formato exclusivamente telemático. El movimiento supone la salida de uno de los hombres históricos de confianza de la familia propietaria y la entrada de dos perfiles que responden a la nueva etapa del grupo tras su salida a bolsa.
El cambio más llamativo es la marcha de Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell, que abandona su puesto como consejero dominical de Puig. Aunque su mandato no vencía hasta diciembre, Oliu ha optado por adelantar la salida. Su vinculación con la familia Puig se extiende desde 1992, y desde 2007 ejerce la presidencia de Exea, el holding familiar que controla el grupo, cargo que mantiene con independencia de su salida del consejo. No se trata, por tanto, de una ruptura total, sino de un reajuste en los roles formales.
Dos incorporaciones con perfiles bien definidos
Para cubrir el hueco que deja Oliu y reforzar el órgano de gobierno, Puig propone dos nuevos vocales. El primero es José Manuel Albesa, nombrado consejero delegado del grupo en marzo de 2025. Su incorporación al consejo como miembro ejecutivo es coherente con ese nombramiento: el CEO pasa así a formar parte formal del máximo órgano de toma de decisiones de la compañía, algo habitual en grandes grupos cotizados.
El segundo fichaje es Julie Van Ongevalle, que entra como consejera independiente. Van Ongevalle es una ejecutiva belga con una trayectoria sólida en la industria de la belleza y la salud. Actualmente es presidenta y directora general de Opella, la antigua división de autocuidado de la farmacéutica Sanofi, que incluye marcas de venta libre como Doliprane o Allegra. Pero lo que da un matiz especialmente interesante a su incorporación es que Van Ongevalle llegó a Opella en 2020 procedente de Estée Lauder, el mismo gigante estadounidense con el que Puig está negociando actualmente una posible fusión.
La fusión con Estée Lauder, el contexto que lo explica todo
Puig sigue inmersa en conversaciones con Estée Lauder Companies para una potencial operación corporativa de gran calado. Esa negociación convierte cada decisión de gobierno corporativo en una señal que los mercados y los analistas leen con atención. Incorporar al consejo a alguien que conoce desde dentro la cultura y las dinámicas de Estée Lauder no parece una casualidad. Van Ongevalle aporta un conocimiento directo del posible socio o comprador, lo que puede resultar valioso en una negociación compleja que implica valoraciones, integración de marcas y gestión de equipos a escala global.
Al mismo tiempo, Puig cumple con las exigencias de la Ley de Paridad aprobada en España, que obliga a las empresas cotizadas a alcanzar una representación femenina mínima en sus consejos. Con la llegada de Van Ongevalle, el grupo refuerza la presencia de mujeres en su órgano de gobierno, un aspecto que también está bajo el escrutinio de inversores institucionales y fondos con criterios ESG.
Un consejo que refleja la nueva Puig cotizada
La reestructuración del consejo de Puig encaja con el momento que atraviesa la compañía. Desde su debut en bolsa en 2024, el grupo presidido por Marc Puig ha tenido que adaptarse a las exigencias de transparencia, gobierno corporativo y rendición de cuentas propias de una empresa cotizada, algo sustancialmente diferente a operar como una firma familiar sin obligaciones bursátiles.
La salida de Oliu, figura que representa el modelo anterior de gestión de la confianza familiar, y la entrada de un CEO con asiento en el consejo y de una ejecutiva con experiencia internacional e independiente del núcleo familiar, apuntan en esa dirección. No es una ruptura con el pasado, pero sí una señal de que Puig está construyendo el tipo de estructura de gobierno que los mercados esperan de una empresa de su tamaño y visibilidad.
La junta del 29 de mayo será, en ese sentido, más que un trámite administrativo. Es el escenario en el que los accionistas —nuevos y antiguos— validarán la hoja de ruta que la familia Puig ha trazado para afrontar una etapa que podría incluir la mayor operación de fusión en la historia del sector de la belleza europeo.