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El petróleo cae al cambiar contratos de referencia

El Brent pasa de 114 a 110 dólares con el vencimiento mensual, una dinámica que se repite desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo.

Por Carlos García·viernes, 1 de mayo de 2026Actualizado hace 52 min·4 min lectura·8 vistas
Ilustración: El petróleo cae al cambiar contratos de referencia · El Diario Joven

El mercado del petróleo cerró abril con una sesión de extrema volatilidad. El barril de Brent llegó a superar los 125 dólares a primera hora del día 30, marcando nuevos máximos desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo, antes de retroceder con fuerza hasta los 114 dólares al cierre. El motivo del giro fue la creciente esperanza de una solución diplomática al bloqueo del Estrecho de Ormuz, que en los últimos meses ha tensado gravemente el suministro global de crudo.

Ese mismo día expiraron los contratos de futuros del Brent con entrega en junio, que habían sido la referencia durante todo el mes de abril. A partir del 1 de mayo, los contratos para entrega en julio asumen ese papel, y con el cambio llegó un descuento automático de aproximadamente un 3,5%. En términos prácticos: el barril que cerraba ayer a 114 dólares amanecía hoy en torno a los 110 dólares. No es una caída del precio en sí misma, sino el reflejo de lo que ya estaba implícito en la curva de futuros.

Este mecanismo no es nuevo ni accidental. Desde que estalló el conflicto en Oriente Próximo, cada vencimiento mensual reproduce la misma dinámica: el contrato del mes siguiente cotiza con un descuento notable respecto al actual, lo que se traduce en un escalón bajista visible cuando se produce el relevo. A finales de marzo ese descuento fue de casi el 10%. Ahora, en la transición de abril a mayo, se ha moderado hasta el 3,5%, lo que refleja un escepticismo creciente sobre una resolución rápida del conflicto, que antes los mercados descontaban con más optimismo.

Por qué ocurre esto: la backwardation extrema

La clave para entender esta dinámica está en la estructura de la curva de futuros del petróleo. Cuando los precios actuales son más altos que los futuros, el mercado está en backwardation, una situación que suele darse cuando hay escasez percibida a corto plazo pero expectativas de normalización más adelante. Lo contrario, el contango, implica que los precios futuros son superiores a los actuales.

En el contexto actual, la backwardation es especialmente pronunciada porque el cierre del Estrecho de Ormuz —por el que transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial— dispara los temores de desabastecimiento inmediato. Al mismo tiempo, los inversores anticipan que, una vez resuelta la crisis, la oferta y la demanda volverán a equilibrarse, lo que justifica los fuertes descuentos en los contratos más lejanos. Los analistas de Rystad Energy señalan que esta situación extrema de backwardation tiene visos de continuar mientras el conflicto no se resuelva.

Los números de la curva de futuros lo ilustran con claridad: los contratos de julio, ahora referencia, cotizan en torno a los 110 dólares. Los de agosto lo hacen alrededor de 103,4 dólares, lo que supone un nuevo escalón bajista del 6% previsto para el 29 de mayo. Los contratos de septiembre ya bajan de los 100 dólares, situándose cerca de los 97,93 dólares. En octubre la referencia cae a 93 dólares, y en noviembre se acerca a los 90, en previsión de una mayor normalización del tráfico por Ormuz y de los suministros globales de crudo.

Qué esperar en las próximas semanas

Desde hoy y hasta el 29 de mayo, los contratos de Brent para entrega en julio serán el termómetro que utilicen inversores, analistas y gobiernos para evaluar el precio del petróleo. Si no hay un cambio drástico en el terreno geopolítico, la lógica del mercado apunta a que ese día se repetirá el patrón: nuevo vencimiento, nuevo escalón bajista, ahora del orden del 6%.

El seguimiento de los datos del mercado de futuros del crudo permite ver en tiempo real cómo los operadores están apostando por una paulatina reducción de la tensión a lo largo del segundo semestre de 2025. Sin embargo, ese escenario depende de variables difíciles de prever: la evolución militar en la región, la posibilidad de que Estados Unidos o una coalición internacional consigan desbloquear Ormuz, y la capacidad de los países productores para redirigir rutas de exportación.

Lo que sí queda claro es que el mercado de petróleo ha entrado en un régimen de alta volatilidad estructural, donde los cambios de referencia mensual se convierten en eventos de mercado por derecho propio. Para cualquier empresa o consumidor que dependa del precio del crudo —desde aerolíneas hasta empresas de transporte o de distribución energética—, entender esta mecánica de futuros es hoy tan importante como seguir el precio al contado. La diferencia entre el precio de hoy y el de dentro de tres meses ya no es una curiosidad técnica: es una señal de hacia dónde va el mercado.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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