El Ibex 35 llega al puente del 1 de mayo con un saldo positivo del 2,7% en lo que va de año, pero ese dato global esconde una realidad mucho más llamativa: seis de sus componentes se han disparado entre un 26% y un 47% en apenas cuatro meses. Repsol lidera la tabla con una revalorización del 47%, seguida de ACS con un 45%, mientras que Solaria, Acciona, Enagás y Endesa cierran el grupo con subidas que arrancan en el 26,6%. Son los grandes protagonistas bursátiles del primer cuatrimestre de 2026, y todos comparten al menos uno de los dos grandes catalizadores del mercado este año: la energía y la inteligencia artificial.
El contexto geopolítico ha sido determinante. El estallido del conflicto en Irán desató un rally en los precios del petróleo y el gas que sacudió los mercados globales y puso en el foco a todo el sector energético, desde los productores hasta los gestores de infraestructuras. Ese shock de oferta ha actuado como acelerador para cinco de los seis valores estrella del Ibex 35, que tienen una exposición directa o indirecta al negocio energético.
La energía, protagonista del cuatrimestre
Repsol es el caso más evidente. La compañía reportó un beneficio neto de 929 millones de euros en el primer trimestre de 2026, lo que supone un incremento del 153% respecto al mismo periodo del año anterior. Un crecimiento extraordinario que se explica, en gran medida, por el encarecimiento del crudo y el gas, y que ha convertido a Repsol en el valor más rentable del selectivo español en lo que va de ejercicio. La cifra es una de las mayores expansiones de beneficio trimestral que se recuerdan en la compañía.
Más allá de los productores, la escalada de precios también ha beneficiado a perfiles más defensivos como Enagás. La empresa gestora de infraestructuras de gas natural ha visto cómo la renovada relevancia del gas en el mix energético europeo y las mejoras en los modelos de retribución propuestos por la CNMC para las redes gasistas en España han dado un nuevo impulso a su cotización. En un entorno de incertidumbre, los inversores han vuelto a valorar la estabilidad de sus ingresos regulados.
Solaria y Acciona, centradas en las energías renovables, han captado el interés de quienes buscan alternativas al petróleo en un contexto de tensión geopolítica. La lógica es clara: si el gas y el crudo se encarecen, las renovables ganan atractivo como fuente alternativa y más predecible. Endesa, presente tanto en generación renovable como en distribución, ha aprovechado ambos vientos a favor.
Los centros de datos, el segundo motor
Pero el rally no se explica únicamente por el precio de la energía. Las firmas de análisis coinciden en señalar que la explosión de la demanda energética ligada al boom de los centros de datos ha sido otro catalizador clave. La inteligencia artificial requiere una infraestructura computacional masiva, y esos centros de procesamiento consumen cantidades ingentes de electricidad. Eso convierte a las energéticas en beneficiarias indirectas del auge de la IA, pero también abre una oportunidad directa para las constructoras.
ACS es el ejemplo más claro. La constructora, que no tiene exposición directa al negocio energético, ha subido un 45% gracias a su posicionamiento como uno de los principales ejecutores de infraestructuras de centros de datos a través de su filial estadounidense Turner. Según un análisis de Morgan Stanley publicado en abril, ACS ha pasado en cuatro años de ser un contratista complejo y poco seguido por el mercado a convertirse en un actor central del ecosistema de la IA. Ese cambio de percepción ha provocado un aluvión de revisiones al alza en sus valoraciones objetivo por parte de bancos de inversión.
Solaria, por su parte, juega en los dos tableros. Además de su negocio renovable, la compañía ha apostado de forma decidida por los centros de datos. Esta misma semana ejecutó una ampliación de capital para financiar su expansión en ese segmento, con el objetivo de alcanzar nueve gigavatios de capacidad instalada total para 2028, según comunicó a la CNMV. Es una apuesta que el mercado ha recibido con entusiasmo.
El contexto global respalda esta tendencia. Los analistas de UBS han señalado recientemente que el rally tecnológico vinculado a la IA todavía tiene recorrido, y recomiendan a los inversores mantener posiciones en el sector garantizando una diversificación adecuada dentro de la temática. Manuel Pinto, responsable de análisis de XTB, apunta que el crecimiento esperado en los beneficios de las empresas de Wall Street se concentra principalmente en tecnología y en la construcción sin precedentes de centros de datos de IA, una tendencia que también está dejando huella en el Ibex a través de valores como ACS y Solaria.
El resultado de todo esto es un índice español que, pese a las turbulencias geopolíticas, resiste cerca de sus máximos históricos. Y lo hace impulsado por una confluencia poco habitual: la vieja economía del petróleo y el gas de un lado, y la nueva economía de la inteligencia artificial del otro. Dos fuerzas aparentemente distantes que, en 2026, están empujando en la misma dirección dentro del selectivo español.