El precio del petróleo Brent, referencia para Europa, ha experimentado un descenso superior al 4%, situándose por debajo de los 74 dólares por barril, un nivel cercano al que registraba justo antes del inicio de la guerra en Irán el 27 de febrero.
Este fuerte retroceso se produce tras la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía crucial para el transporte mundial de petróleo y gas que había estado bloqueada durante el conflicto. Por esta ruta transita aproximadamente el 20% de la energía global, y su normalización ha aumentado la oferta disponible en el mercado.
Estados Unidos e Irán acordaron la reapertura hace pocos días, lo que ha generado un clima de optimismo en los mercados energéticos, pese a que persisten incertidumbres sobre la estabilidad de la paz alcanzada, la posición de otros países como Israel y detalles que aún quedan por cerrar en futuras negociaciones.
Uno de los puntos más conflictivos sigue siendo la soberanía sobre el estrecho. Irán pretende cobrar peajes por el tránsito, lo que enfrenta a Estados Unidos, que considera esta medida como una amenaza para la economía global y su influencia en la región. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha desmentido que se estén imponiendo cargos sobre los barcos y ha negado haber liberado fondos a Irán, indicando que se destinan a compras agrícolas en Estados Unidos para apoyar a la población iraní.
El abaratamiento del Brent responde principalmente a dos factores. Primero, la rápida movilización de los barcos que permanecían retenidos ha incrementado el suministro de crudo, con flujos que alcanzan niveles similares a los previos al conflicto, según datos celebrados por Trump.
En segundo lugar, la demanda global se ha ajustado tras los incrementos de precios meses atrás. Por ejemplo, en Asia y el sector aéreo se realizaron cancelaciones para la temporada estival debido al elevado coste del queroseno. Aunque algunas aerolíneas comienzan a retomar rutas, la reacción completa del mercado, incluyendo industrias y consumidores particulares, aún está por verse.
No obstante, esta caída en el precio internacional del petróleo no se refleja plenamente en los precios al consumidor en España. La gasolina 95 en la Península y Baleares se ha reducido hasta 1,54 euros por litro, siete céntimos menos respecto a principios de mes, mientras que el gasóleo A ha bajado a 1,52 euros por litro, una rebaja superior pero aún por encima de los 1,45 euros registrados justo antes de la guerra.
Además, las rebajas fiscales vigentes han contribuido a estos precios más bajos temporalmente. El fin de estos descuentos, previsto para el 30 de junio, amenaza con que los precios en los surtidores vuelvan a subir y se sitúen significativamente por encima de los niveles preconflicto.
En resumen, aunque el petróleo vuelve a precios cercanos a los previos al conflicto en Irán gracias a la reapertura de Ormuz y una mayor oferta, el consumidor final todavía tiene por delante meses de precios elevados.
Para seguir la evolución del mercado petrolero, pueden consultarse informes en tiempo real como los publicados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico o análisis diarios disponibles en Bloomberg.